Mujeres a los 30: la teoría de la depreciación en el mercado de pareja
En el mercado laboral, la edad cotiza al alza: experiencia, contactos, autoridad. En el mercado de pareja, al menos para ellas, la edad parece cotizar a la baja. La paradoja no es nueva, pero ha vuelto a escena con una teoría concreta: una mujer sostiene que a los 30 recibe menos atención masculina que a los 20 no por su físico, sino por su edad. La reacción ha sido todo menos sutil.
El 'turgencia' como métrica implícita
La respuesta más cruda ha recurrido al diccionario para recordar que la RAE define 'turgencia' como firmeza y tirantez, y que su antónimo es la flaccidez. Traducido al terreno de mercado: el valor físico se deprecia y la edad es solo la etiqueta del precio. Es una lectura de oferta y demanda aplicada a la apariencia, y no por grosera deja de ser coherente: si abundan jóvenes y escasean las maduras, el precio de la juventud sube.
La alternativa: el carácter como activo
Frente a esa corriente, hay quien sostiene que la mujer tiene parte de razón: que no es el físico, sino la edad, y que la edad trae carácter, experiencia y menos tolerancia con según qué dinámicas. Ese argumento convierte a la treintena en un segmento con menos volumen de demanda pero con contrapartes más solventes. La pregunta es si ese cambio de público compensa la pérdida de atención.
La cuestión queda abierta: si el capital erótico femenino se deprecia a los 30, ¿por qué el mercado no ofrece una prima por el carácter? Quizá porque el deseo no lee balances. O quizá porque, como toda teoría, esta solo funciona sobre el papel.