MyHeritage ADN: 93% ibérico y antepasados franceses que no cuadran
Un test de ADN que promete revelar de dónde vienen tus antepasados entrega un 93% ibérico y, al lado, una lista que menciona Francia, Bélgica y Córcega. Pagas por certezas y recibes una tabla que el propio comprador no sabe interpretar. Esa es la paradoja que atraviesa el análisis de la estimación étnica de MyHeritage, un producto de 49€ con gastos incluidos que en promoción baja a 29€. A quien ha documentado apellidos franceses en su árbol genealógico hasta mediados del siglo XVII le choca que el desglose mezcle lo galo con lo ibérico y no explique por qué. Y ahí arranca el problema: el sobre de saliva no trae manual de instrucciones.
¿Por qué un 93% ibérico incluye Francia y Córcega?
La explicación más repetida es que las fronteras entre poblaciones del suroeste europeo son administrativas, no genéticas. Buena parte del ADN que las plataformas etiquetan como ibérico, francés o del norte de Italia procede de un mismo sustrato celta que se solapa según la calculadora que se consulte. De ahí que un resultado
mayoritariamente ibérico arrastre referencias a Francia o Córcega sin que ello suponga una contradicción.
Hay quien sostiene que muchas herramientas toman como referencia poblacional el ADN vasco, lo que empuja a leer la genética del resto de la península como parcialmente francesa o italiana. Hay quien sostiene que ese sesgo reduce el componente ibérico de un español corriente a cifras que rondan el
27%. En el extremo opuesto se defiende que el resultado es correcto y que lo que falla es la expectativa del cliente: quien esperaba un certificado de pureza recibe, en realidad, un mapa de mezclas.
GEDmatch y las calculadoras: donde el porcentaje cambia de dueño
El consejo que se repite es descargar el archivo de datos crudos y subirlo a plataformas externas. MyHeritage se enfoca solo a los ancestros, mientras que otros servicios suman variantes de
salud. Su
raw data supera los
700.000 marcadores, casi 100.000 más que 23andMe, pero carece de marcadores SNP para extraer el haplogrupo materno: con ella solo se obtiene el paterno.
A partir de ahí entran las calculadoras. Eurogenes K13 y K15 son las más usadas para la Europa occidental; la K36 desglosa por componentes étnicos más claros; la MDLP K23b se señala como la mejor para europeos del sur. Los resultados cambian de una a otra y, con ellos, la interpretación. GEDmatch, la herramienta gratuita clásica, arrastra fama de estar desactualizada desde 2012. La alternativa de pago, Illustrative DNA, ofrece las coordenadas g25 para afinar más.
El precio de saber quién eres: de MyHeritage a 23andMe
La horquilla de precios marca también la profundidad del producto. MyHeritage sale por 49€ con gastos incluidos y cae a 29€ en rebajas; Ancestry DNA cuesta
59€ más 12€ de envío; 23andMe es el más caro y casi nunca rebaja. Hay quien defiende el gasto comparándolo con otras aficiones —un videojuego anual, las copas del fin de semana— y quien responde que ese dinero compra una estimación, no una verdad.
La actualización de resultados es otro campo de batalla. Ancestry DNA revisa su base de datos cada año; MyHeritage, según se comenta en el hilo, no la ha tocado desde que empezó. A un usuario con resultados de 23andMe sin actualizar desde 2022 se le responde que su chip de genotipado es el modelo antiguo y que, con el nuevo, aparecerían componentes adicionales.
Un valenciano con 27% de ibérico: los porcentajes que reabren el debate
Un caso ilustrativo son los resultados de Eurogenes K36 de un usuario valenciano: un
27,94% ibérico, un 17,27% italiano, un 12,43% North Sea y un 9,36% North Atlantic, además de un 5,15% vasco. El desglose que circula, componente a componente, descoloca a quien esperaba un porcentaje alto y limpio de español.
Otro participante ve un 57 en las islas británicas cuando, según otro forero, lo normal para un ibérico es 53 o 54, y no entiende por qué le sale tanto británico si tiene más francés, alemán o italiano del norte. La lectura que se hace de esos datos vuelve a dividir: unos creen que el test exagera lo extranjero y minimiza lo propio; otros, que simplemente refleja siglos de mestizaje que el árbol genealógico nunca documentó.
Críticas de fondo: ¿ciencia o dado bien vendido?
En la conversación pesa la desconfianza de fondo. Se cita a un profesional que compara resultados de distintas compañías y concluye que, si usaran métodos homologados, coincidirían, y que la ausencia de coincidencia delata un producto poco riguroso. Frente a eso, la defensa habitual: son estimaciones probabilísticas, no diagnósticos, y su valor está en cruzarlas con la genealogía.
Si un dato tan básico como el porcentaje de ibérico oscila del 27% al 93% según dónde lo subas, la pregunta ya no es de dónde venimos, sino cuánto de lo que se vende como ciencia es en realidad una horquilla con margen de error. ¿Merece la pena pagar por un resultado que cambia de etiqueta según la calculadora que lo lea?