El patriotismo de los migrantes: el caso Idris Elba y Lamine Yamal
La tesis de que nadie es más patriota que un migrante ha vuelto a la palestra con la historia de Idris Elba. El actor británico, hijo de migrantes, recibió una beca del Prince's Trust y hoy es Sir. En España, Lamine Yamal, hijo de marroquí y guineana, brilla en el FC Barcelona y la selección. Ambos alimentan una controversia que mezcla identidad, economía y orgullo nacional.
Los datos económicos son tozudos: los migrantes aportan a la Seguridad Social, pagan impuestos y crean empresas. Un informe del Banco de España lo confirma. Pero la conversación se desvía hacia la lealtad. Hay quien sostiene que emigrar es una cobardía y una traición, olvidando que la emigración forzosa es una constante histórica. También hay quien ve en los hijos de migrantes una integración plena: nacieron aquí, estudiaron aquí, y su éxito es tan español o británico como el de cualquiera.
El artículo original de El País, que resaltaba el orgullo británico de Idris Elba, fue respondido con acusaciones de racismo progresista. Un sector defiende que la izquierda usa a los migrantes como bandera sin reconocer el esfuerzo de quienes ya son nacionales de pleno derecho. Otro sector, más crítico, insiste en que la identidad nacional no se adquiere con un pasaporte.
La controversia queda abierta. Mientras unos ven en Elba y Yamal la prueba de que la migración enriquece, otros la interpretan como una amenaza. Lo único que los datos sostienen es que la contribución económica de los migrantes es indiscutible. El resto es una batalla cultural que, por ahora, no tiene ganador.