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Negocios fracasados. Cuéntanos tu fracaso empresarial
El bar, la franquicia y los 800.000€ del fracaso emprendedor
Un técnico informático se autoemplea con 10 euros: tarjetas de visita y cien puertas llamadas una a una. La respuesta, repetida hasta el aburrimiento, siempre la misma: la empresa ya tiene contratado su mantenimiento con otro. Ese es el primer dato que descoloca: sin negocios nuevos no hay clientes nuevos, y quien quiere vender tiene que arrebatárselos a un competidor que ya cobra. Su conclusión, tras mancharse las manos, fue que dedicar más tiempo y dinero no era rentable. La pregunta que deja abierta: ¿cuánto de lo que llamamos emprender es en realidad un mercado que ya no existe?
¿Por qué fracasan tantos negocios pequeños en España?
La primera razón que aparece en los casos no es la falta de ideas. Es el mercado maduro. Casi todos los sectores donde se intenta entrar tienen ya un proveedor instalado, un traspaso heredado o un competidor con años de clientela. Hay quien sostiene que la salida pasa por buscar nichos sin cubrir.
Otra corriente, más dura, apunta a la acumulación de impuestos, certificaciones, registros y cuotas colegiales. Un negocio que arranca con márgenes ajustados aguanta mal ese peso. La idea que se repite es cruel: si el dueño está metido a todas horas y aun así no saca un beneficio neto, aquello no es un negocio, es autoempleo disfrazado.
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La indemnización que acaba en un bar con tres años de vida
El caso más citado tiene forma de clásico. Un profesional de 55 años, despedido de una farmacéutica con una indemnización notable, invierte todo en montar un bar restaurante. Experiencia previa en hostelería: ninguna. En tres años se lo pulió entero. Ahora, cerca de los 58, está sin negocio y sin dinero. El patrón se repite en un local de restauración para el que se disponía de 300.000 euros, que resultaron insuficientes, y en una cafetería cuya reforma costó 180.000 euros.
A esto se suma el efecto dominó familiar. Hay un caso en el que un particular se dejó más de 800.000 euros en cinco años, encadenó créditos, cerró y reabrió con otro nombre, y arrastró a su propio hijo a firmar. Resultado: casi 60.000 euros pendientes de cuotas de autónomo —imposible jubilarse— y 130.000 euros de deuda bancaria del hijo tras varios embargos, dinero que nunca gastó. Bajo esa lógica, hay quien ve en la deuda no un accidente, sino el modelo.
El problema de los socios y el de los empleados
Casi ningún relato viene sin socios. Un grupo de cinco montó una barra libre para universitarios con 400 euros y una regla pactada con un bodeguero: pagar solo el alcohol consumido. El experimento se torció por lo de siempre: de los cinco, solo uno arrastró gente; dos apenas cubrieron; los otros dos trajeron a cuatro personas entre ambos. Un participante que lo escuchó en una conferencia resume así la elección del número de socios: con tres, dos se alían y el tercero queda fuera; con dos, o hay acuerdo o no hay empresa.
En el otro lado de la mesa están los trabajadores. Hay quien se queja de que contratas, formas, y el empleado aprende lo justo para ponerse enfrente con tu cartera de clientes. Otra intervención propone meter en los costes la indemnización por despido de cada trabajador antes de decidir contratar. Si no lo haces, en el bache toca elegir entre cerrar o pedir prestado para pagar las salidas.
Los sectores que se mueren sin que nadie lo decrete
Hay negocios que no fracasan por mala gestión, sino porque el suelo se hunde bajo sus pies. Una empresa de producción de eventos llegó a pagar 36 nóminas en 2006, todas cotizadas. En 2007 empezó a recortar. Hoy lleva quince meses en los servicios públicos de empleo sin derecho a prestación, en un sector donde, según su propio relato, el 80 o 90 por ciento de quien trabaja no cotiza ni firma contrato. Competir así es imposible.
Algo parecido ocurre con una oficina inmobiliaria en franquicia abierta en plena burbuja: cinco empleados, ingresos de 10.000 a 15.000 euros al mes en los mejores años y un cierre cuando el mercado giró. O con un concesionario familiar de automoción en Madrid que aguantó 35 años y llegó a doce empleados. Treinta y cinco años. Y una mañana, cierra.
¿Se puede emprender sin deuda?
Una de las experiencias que salió sin dramas propios fue la que se hizo sin financiación externa. Su autor resume el aprendizaje en una idea: el fracaso enseña más que el éxito, sobre todo a distinguir a quien se acerca a ver qué puede sacar. La recomendación que da a cualquiera que quiera montar algo es una: no lo hagas con deudas. El negocio puede fracasar; la deuda, no.
Y aparece el debate del filtro. Hay quien defiende que el Estado debería exigir exámenes a quien pida un crédito para montar un negocio, porque no todo el mundo tiene las luces mínimas para ser empresario.
Con el mercado así, el dato final es el más incómodo: el proyecto más barato de todos —10 euros en tarjetas— apenas dejó inversión que lamentar. Otros, en cambio, siguen pagando sus deudas años después.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Yo emprendí con 2x y la cosa no salió bien, peeero como no necesite de financiación externa no sufrí problemas, y es mas las lecciones que aprendes de un fracaso son enormes»
— 123456 · emprender sin deuda externa
«El gran error: en un sector donde el 80 o 90 % de la gente que trabaja no cotiza a la seguridad social y no ha visto una nomina o firmado un contrato»
— castulo · competencia desleal en eventos
«Lo primero que hay que hacer es hacer un cálculo de costes/ beneficios y en ese cálculo de costes hay que meter la indemnización por despido de cada trabajador.»
— home_75 · previsión de costes laborales
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Emprender sin deudas y con dinero propio40%
El fracaso enseña más que el éxito30%
El Estado debería filtrar a quien pide crédito30%
📌 DATOS
Más de 800.000 euros gastados en cinco años por un emprendedor que arrastró a su hijo a firmar deudas
36 nóminas pagadas en 2006 por una empresa de eventos, todas cotizadas
180.000 euros de reforma en una cafetería en local propio
300.000 euros destinados a un local de restauración que resultaron insuficientes
400 euros de inversión inicial en una barra libre montada entre cinco socios
❓ PREGUNTAS FRECUENTES
¿Qué error señala el libro Game Over al financiar una empresa?
El libro Game Over: los 13 errores que me llevaron a cerrar mi empresa, de Javier Regueira, dedica un capítulo al error número 3: infrafinanciar el proyecto. El autor disponía de 300.000 euros para abrir un local de restauración y no fueron suficientes. Calcular de menos el capital necesario condena el negocio antes de abrirlo.
📅 EVOLUCIÓN
2006Una empresa de eventos paga 36 nóminas con todos sus trabajadores cotizando
2007El sector empieza a recortar personal y gastos; arranca la debacle
2009Tras las fiestas, una pastelería en Valencia deja de cubrir gastos y cierra
2011Ante el hundimiento de un negocio online, se monta otro distinto para renovarse
2014El asunto acumula casos de oficinas inmobiliarias, concesionarios y franquicias cerradas
✓El desglose de cómo una indemnización de despido se convierte en un bar que cierra en tres años y deja al dueño sin nada a los 58
✓La hoja de costes que obliga a meter la indemnización por despido de cada trabajador antes de decidir contratar
✓Los casos de deuda con el RETA que bloquean la jubilación y las cifras de embargos bancarios que acaban pagando familiares
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Descargo de responsabilidad: Este artículo recoge experiencias y opiniones sobre negocio y deuda; no constituye asesoramiento financiero ni legal.
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