Franquicias vending 24h: la promesa de 3.000€ con cuatro máquinas
Fershop, Picapica, Abierto 25h. Las franquicias de tiendas de vending 24 horas venden un relato que cabe en una frase:
cuatro máquinas instaladas y entre 3.000 y 4.000 euros brutos al mes. La cifra circula desde octubre de 2013, cuando un emprendedor la puso sobre la mesa y preguntó en voz alta si era creíble. Cuatro años más tarde, en julio de 2017, seguía sin aparecer una sola cuenta oficial que la respaldara. Vender productos de dos o tres euros hasta sumar ese volumen exige un tránsito que nadie ha documentado por escrito. Y los números que sí se enseñan van por otro lado.
¿Cuánto cuesta montar un negocio de vending y cuándo se amortiza?
Una máquina expendedora nueva se mueve entre
1.000 y 2.000 euros; una de café con hueco para latas y snacks sube hasta los
2.500 euros más IVA. Ese no es el problema. El problema es todo lo que va detrás. Un negocio de cinco máquinas en una ciudad de 15.000 habitantes, con una
inversión de unos
45.000 euros, aguantó tres años antes de echar el cierre. El motivo no fue la máquina: fue la relación entre el tiempo dedicado y el margen que quedaba.
La experiencia se repite. Quien puso cuatro máquinas en un local de un barrio regular tirando a malo vio cómo el dinero se le iba en arreglos, robos y roturas que el seguro no cubría. Se mudó a un local más caro, en un buen barrio, y empezó a ver rentabilidad. La conclusión es incómoda: la ubicación no es un factor, es
el factor.
¿Es rentable el vending 24h? El cálculo optimista y el real
El escenario más generoso que circula sostiene que una máquina bien situada puede generar
más de 100 euros al día, lo que daría entre 2.000 y 3.000 euros mensuales. El escenario que se cuenta desde dentro es otro: un negocio con varias máquinas dejaba
menos de 300 euros al mes por máquina de beneficio neto, y eso con una dedicación a tiempo completo, entre limpieza, reposición diaria, control de caducidades y atención de reclamaciones. Al final, las máquinas se vendieron por el 70% de lo que costaron.
En medio queda otra cifra, la de quien se conforma:
entre 100 y 200 euros limpios al mes por cuatro máquinas ya colocadas de segunda mano. Muy lejos del relato de la franquicia. Muy lejos, también, de la ruina.
Hoteles, oficinas y juzgados: donde el vending sí funciona
El nicho está en el interior de locales ajenos, no en la acera. En hoteles, el reparto habitual es
un 30-40% de la venta para el establecimiento, que además pone la luz y el agua; a cambio, el vandalismo es cero y el cliente no se va a otro sitio. Los cálculos más ambiciosos hablan de varios miles de euros al mes en temporada alta, aunque el acceso está blindado por la competencia y por las relaciones ya establecidas.
En oficinas pequeñas el volumen es humilde:
60 personas y tres máquinas de café, refrescos y snacks sostienen el servicio sin sobresaltos. En edificios oficiales —juzgados, comisarías, ministerios— los precios son de otra liga: café a 50 céntimos, botellín de agua a 50 céntimos, reposición casi diaria.
Por qué la franquicia suele salir peor que montarlo por libre
El argumento se repite: la franquicia aporta imagen de marca, instalación y montaje, y a cambio cobra precios muy elevados por el material. El margen de una máquina es alto; el de una franquicia, no. Existen grandes empresas de vending con cientos de máquinas, comerciales y empleados propios, con las que es imposible competir en igualdad de condiciones. La pregunta que muchos se hacen no es si el vending es rentable, sino para quién.
Quien controla el negocio de verdad es el propietario de las máquinas que las coloca en establecimientos ajenos, con seguro contratado y sin pagar alquiler ni licencia de apertura. La franquicia, en cambio, traslada el riesgo al franquiciado y garantiza el ingreso al franquiciador.
La licencia de apertura 24 horas, el escollo que nadie menciona
La licencia de actividad es lo más caro y lo más lento. Hay que presentarse en el ayuntamiento, en urbanismo, indicar la dirección y la actividad, y esperar. El problema no es solo el tiempo: mientras llega la respuesta, el alquiler del local sigue corriendo. Y no todos los consistorios tienen tipificada la actividad de tienda 24 horas. Sin licencia, cierre. La recomendación que se repite es montar un establecimiento convencional mientras se tramita, siempre que la normativa local lo permita.
¿Burbuja o negocio maduro?
Existe la sospecha de que esto es una burbuja a punto de estallar, como los cigarrillos electrónicos. El razonamiento tiene su lógica: si cuatro máquinas dieran 3.000 euros brutos al mes, las calles estarían saturadas de franquicias, y las mejores ubicaciones —las que de verdad funcionan— ya están ocupadas. La competencia es brutal y crece.
En el otro lado pesa un dato simple: el margen por producto es alto y la máquina no descansa. Pero ninguna de las dos corrientes enseña una hoja de resultados auditada.
Con estos mimbres, la cuenta sigue atascada en el mismo punto que en 2013: la única cifra que se puede comprobar es la que paga el franquiciado. La que promete ganar, nadie la ha firmado.