Netanyahu y Abascal: un abrazo que divide a la derecha
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha institucionalizado su alianza con la ultraderecha europea al crear 'Patriotas de Jerusalén', la sección israelí del grupo presidido por Santiago Abascal, y ha calificado a sus socios como 'compañeros de armas'. La noticia, publicada por El País el 21 de marzo de 2026, ha desatado un intenso debate en los círculos políticos españoles, donde las posturas sobre Israel dividen incluso a los votantes de Vox.
El nacimiento de 'Patriotas de Jerusalén'
El Likud, partido de Netanyahu, ha creado esta nueva estructura para alinearse con la internacional ultra ‘Patriotas por Europa’, que preside Abascal desde 2024. En un encuentro en Israel en mayo de 2024, ambos líderes ya habían mostrado sintonía. Ahora, la formalización de la alianza refuerza el eje entre la derecha nacionalista europea y el gobierno israelí, en un contexto de guerra en Gaza y tensiones con Irán y sus proxies.
Apoyos y críticas: dos bloques irreconciliables
Por un lado, los defensores de la alianza argumentan que Israel es un baluarte frente al sarracinismo radical y que la izquierda globalista ha demonizado injustamente al estado judío. Consideran que Vox actúa con coherencia al aliarse con un país que defiende su soberanía y fronteras. Algunos van más allá y ven en Israel un posible aliado para liberar a España de la 'dictadura pogre-proge'.
En el otro extremo, los críticos señalan la contradicción de una derecha que presume de cristiana y antisionista alineándose con un gobierno que promueve la expansión territorial y que, según denuncian, ha facilitado la inmi gración masiva a Europa mediante los Acuerdos de Abraham. También se cuestiona la falta de servicio militar de Abascal frente a un Netanyahu que le llama 'compañero de armas'. Surgen incluso acusaciones de que el sionismo estaría detrás de la desestabilización de Occidente.
El debate de fondo: ¿quién es el enemigo?
La discusión revela una fractura en el pensamiento de la derecha alternativa española. Mientras unos ven en el sarracinismo el principal enemigo y en Israel un aliado natural, otros alertan de que el verdadero poder está en las élites globalistas, a las que vinculan con el sionismo. Esta división no es nueva, pero se acentúa con cada paso de Vox hacia el consenso pro-israelí.
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