Netflix retrata al conspiranoico: bomba, adrenocromo y José Coronado
¿Qué pasa cuando una plataforma con miles de millones de abonados convierte tu paranoia en protagonista de su catálogo? Que la realidad supera a la ficción. La nueva película de Netflix sobre un conspiranoico español ya tiene nombre y apellidos: José Coronado interpreta a un guardia civil jubilado y viudo que, convencido de que una farmacéutica secuestra niños para extraerles adrenocromo, decide colocar una bomba en las instalaciones. El filme no es un documental, pero tampoco nace de la nada.
De la farmacia de Pamplona a la gran pantalla
El guion huele a la España de los bulos sanitarios. Entre las inspiraciones que se atribuyen al personaje figura un exempleado de farmacia de Pamplona que se hizo célebre por propagar teorías sobre vacunas y que acabó denunciado por estafa, con varios procesos judiciales perdidos. También se menciona a otros agitadores del negacionismo, aunque ninguna conexión está confirmada por el equipo de la película.
Lo curioso es que la caricatura no va tan desencaminada para quienes han seguido el fenómeno: la mezcla de numerología, élites ocultas y farmacéuticas malvadas es el retrato robot de un sector que no necesita guionistas.
El informe que desmiente el titular
Uno de los elementos que más ha dado que hablar es el caso Bar España. El Español publicó en su día un informe del Instituto Nacional de Toxicología según el cual los huesos hallados eran «probablemente humanos», pero el titular del medio sostenía lo contrario. Esa contradicción se ha convertido en bandera para quienes sostienen que hay una campaña de desinformación orquestada. Los escépticos, en cambio, lo ven como un simple error periodístico que la paranoia convierte en prueba de complot.
Vacunas, pasaportes covid y el negocio de la duda
La película llega en plena resaca del covid, con el negacionismo aún coleando. En los ambientes donde se mueven estas teorías se repite que las vacunas aumentaron la mortalidad y que los pasaportes covid falsos desmontaron la narrativa oficial. No hay consenso científico que respalde esas afirmaciones, pero el filme las convierte en material de ficción justo cuando la industria farmacéutica prepara nuevos fármacos.
Al final, la mayor ironía es esta: los conspiranoicos llevan años diciendo que todo es un guion escrito por las élites. Ahora Netflix les ha devuelto el favor, y lo más probable es que ni siquiera cobren derechos de autor.