El divorcio en España: un lujo que muchos no pueden permitirse
La pareja de la mesa de al lado lleva treinta años casada y no se dice una palabra. No es un caso aislado. En España, el divorcio no termina de despegar, y no faltan razones económicas que lo expliquen. La pregunta no es cuánto amor queda, sino cuánto dinero cuesta irse.
La dependencia económica, la llave del matrimonio
Hay quien sostiene que el divorcio se produce cuando le interesa a la parte económicamente más fuerte. Y quien recuerda que muchas esposas carecen de ingresos propios y muchos maridos no saben arreglárselas solos. El resultado es un empate: se queda quien no puede irse.
“No se divorcia quien quiere, sino quien puede.” La frase resume la realidad. La pensión de viudedad actúa como un imán: hay parejas que llevan décadas sin convivir, pero mantienen el vínculo legal a la espera de la prestación.
El coste de la separación
El coste del divorcio —abogados, vivienda, reorganización patrimonial, cambio de nivel de vida— se convierte en una barrera de entrada. Para muchos, la reconciliación más rentable es la que nunca se produce. Mientras las condiciones económicas no cambien, el retrato del matrimonio español seguirá lleno de parejas que conviven en silencio. No por amor, sino por presupuesto.