Leopold Aschenbrenner y el apalancamiento que tumbó su fondo de 40.000 millones
A los 25 años, la mayoría de los mortales anda pagando la hipoteca del primer piso. Leopold Aschenbrenner acaba de protagonizar el mayor margin call de la historia: su fondo, montado para proveer de energía a los datacenters de los hyperscalers, estalló con una posición apalancada al 4X y unas pérdidas de entre 30.000 y 40.000 millones de dólares. No es preciso, pero da igual: la cifra es tan absurda que el matiz resulta cosmético.
La biografía del joven gestiona bien el asombro. Entró en la Universidad de Columbia a los 15 años, se graduó a los 19 como el número uno de su promoción y fue fichado por OpenAI, de donde salió por la puerta de atrás tras filtrar información interna. Con ese punto de arrogancia, montó un fondo llamado Situational Awareness, centrado en un negocio con hambre insaciable de capital: la electricidad para los centros de datos de los gigantes de la nube.
Todo lo que sube en ese sector puede bajar igual de rápido. La llamada de margen llegó y el fondo saltó por los aires, pero la hecatombe se convirtió en el festín de otros: al día siguiente, las posiciones compradas por Citadel rebotaron casi un 30%. “La volatilidad siempre existirá, y el apalancamiento es un arma de doble filo que te puede destrozar la cartera”, resume un gestor que prefiere no dar su nombre.
Lo mejor es la moraleja. Las pérdidas de miles de millones no llevan a nadie debajo de un puente; ese riesgo solo lo corres cuando pierdes cientos de miles. Aschenbrenner se casó seis días después del colapso, sin que el suceso le cambiara el plan de vida. Los hyperscalers siguen devorando electricidad y el capitalismo de altas capacidades vuelve a mirar hacia otro lado. La próxima vez, mejor con menos
leverage.