Los cortes de la C1 de la AGE caen y el foro se parte en dos
Día 29. Llega un dato que nadie esperaba: los cortes de la última convocatoria de C1 de la AGE han salido
bajísimos, y quien los trae subraya que la lógica apuntaba a lo contrario, más altos que en la convocatoria anterior. Lo especialmente llamativo, dice, es el corte del supuesto práctico. A la vez entra el mensaje que retrata el momento: un desarrollador que lleva
24 años dándole a la tecla. Es la primera vez, escribe, que ve que si le largan por la IA y la edad no vuelve a trabajar de esto. Se miraría mozo, peón, barrendero, reponedor o camionero. Con el SMI ya le vale.
Qué se ha sabido
Los cortes de la C1 de la AGE, publicados ese mismo día, con el práctico especialmente bajo. Otro lo confirma por su cuenta: el caso práctico de bases de datos «estuvo tirado». Y un tercero responde a la sorpresa con retintín: a la convocatoria a la que fue él se apuntaron
10.000 y solo acudieron unos
4.900.
De sueldos públicos: en la AGE se empieza por
1.400-1.500 euros, según un participante, y se puede ascender por promoción interna a A2; en SEPE, AEAT o Seguridad Social, echar horas extra engorda la nómina. Otro cifra el destino de un informático municipal:
1.600 euros netos al mes. Un tercero pone número a la seguridad privada: de cada
100 vigilantes, alrededor de
3 consiguen plaza estable antes de los cinco años.
Testimonios de campo. Un forero con amigos programando dice que tardan
unos seis meses en encontrar trabajo, con buenos sueldos, buen inglés y empresas extranjeras. Y el relato más crudo del tramo: en su equipo ya nadie abre el editor; se pasan las especificaciones y el código sale casi solo. También asoma el turismo como refugio: quien lo trae dice que cada vez deja más dinero.
Dónde está la bronca
Aquí ya no se pelea por cómo redactar el currículum. Se pelea por lo que te va a pasar a ti.
Primera grieta: ¿cuánta cualificación es suficiente? Una parte sostiene que los perfiles de verdad escasos están más arriba: Arquitectos de Datos, Ingenieros de Datos, SRE. Encontrarlos es tarea imposible, dice quien lo escribe. Otra parte fija el listón del sénior medio: sin cloud, sistemas distribuidos y CI/CD no te miran el currículum, y la época de contratar a cualquiera terminó en 2022. Y salta la contradicción en el mismo bando: cuando aprendas eso, te pedirán otra cosa.
Segunda: qué hace la IA con el oficio. Un relato lo deja sin discusión: el trabajo se hace con generador, se traga el contexto del proyecto y va sobre raíles; quien revisa, revisa por encima. Su conclusión es que para ese trabajo vale cualquiera y que el sector está herido de muerte. Otro le da la razón desde dentro y añade que lo que se va o se jubila no se reemplaza. Frente a eso vuelve la receta de manual: cambia el chip, ya no eres programador, ahora eres un tío que ayuda a empresas a automatizar con IA. Quien la da la cierra con amargura: toca seguir cavando la tumba.
Tercera: opositar sí, opositar no, y de qué. Un participante cuenta que aprobó la oposición de la AGE y rechazó la plaza.
1.500 euros en Madrid, dice, es un piso compartido. Otro echa la cuenta al revés: recomendar la oposición aquí y en el otro foro lo hace todo el mundo y luego la gente no va. Y en medio, alguien resume la salida sin adornos: informático de un ayuntamiento, instalar el paquete de oficina a la administrativa de turno y cobrar
1.600 netos.
Cuarta, y es la que enrarece: emigrar se defiende y se desmonta en dos mensajes seguidos. Que te vayas ya. Y que emigrar es otro error salvo que seas doctor con experiencia. Queda en el aire una pregunta que nadie recoge: ¿y aún pagando bien?
Luego están los cortes de siempre. Un cálculo a brocha gorda sobre turismo, productividad y sueldos que subirán para los que se queden. Y, sin una cifra que lo sostenga, los mensajes que culpan a los migrantes de la competencia por los puestos. Siguen ahí, cada vez más broncos, y nadie los respalda con un dato. En el borde del hilo queda otra línea que resume la resignación del día: si no coges tú el puesto lo hará otro, y encima uno que se esforzará menos.
Qué cambia respecto a antes
Que la conversación deja el mercado privado y aterriza en la nómina pública. Los cortes de la AGE entran como dato del día y ordenan el hilo: si el empleo público es la única salida, hay que mirar cuánto cuesta entrar y cuánto paga. Respuesta de un participante: poco al principio y ascenso lento.
Lo segundo que cambia es el tono sobre la IA. Ya no es «especialízate» contra «es una trampa». Ahora hay dos relatos del mismo despacho: el que dice que el equipo entero dejó de abrir el editor y el que sostiene que la revisión humana se reduce a un repaso por encima. Juntos apuntan al mismo sitio: menos manos haciendo lo mismo.
Y una predicción se estrella dentro del propio tramo. Primero, esperar
seis meses de búsqueda con buen sueldo. Luego, un veterano de 24 años que se pone fecha: si le largan por IA y edad, no vuelve. El hilo no decide cuál de los dos es el caso normal. Los pone uno al lado del otro y sigue.