Inmigración no cualificada: ¿está colapsando el estado del bienestar?
El diagnóstico que divide a los economistas
Se afirma que la inmigración de baja cualificación es insostenible para el estado del bienestar español. Los datos disponibles apuntan a que el paro entre los extranjeros alcanza el 14%, el nivel más alto en cinco años. Además, casi la mitad de los trabajadores foráneos solo tiene estudios mínimos, y la mitad de los alumnos extranjeros abandonan tras la enseñanza obligatoria. Estas cifras alimentan la tesis de que el sistema de protección social no puede absorber a más población con baja empleabilidad.
Sin embargo, no todos los análisis coinciden. Un economista de prestigio, en una intervención televisada en Catalunya, rompió el relato oficial al señalar que el verdadero «gran reemplazo» laboral no es migratorio, sino tecnológico. La automatización está destruyendo empleos que antes ocupaban tanto nativos como inmigrantes.
El debate político: ¿instrumentalización electoral?
La presidenta de la Comunidad de Madrid acusó al Gobierno de buscar inmigrantes pobres con fines electorales, «para vivir de la pancarta y la subvención». Esta visión choca con la de quienes sostienen que, en un país con 4,1 millones de parados reales, no hay trabajo para nadie, y que la inmigración solo sirve para rebajar las condiciones laborales, como denuncian algunos sectores.
La fuga de las pensiones: un problema silenciado
Un argumento que cobra fuerza es que los inmigrantes que cotizan para la pensión acaban cobrándola en su país de origen, y ese dinero no retorna al sistema fiscal español. Eso, se arguye, constituiría la verdadera quiebra del sistema.
Queda por ver si el estado del bienestar resistirá la presión migratoria y tecnológica. Por ahora, el consenso es esquivo, y las soluciones, tan polarizadas como los diagnósticos.