El “aura” se devalúa: de virtud a meme en tres meses
Es una palabra que se ha vaciado de contenido. Aura, antaño un concepto místico para designar el carisma, hoy es una pegatina que cualquiera se coloca para parecer que está en el ajo. El desgaste es tal que “tener aura” ya no dice nada; lo que de verdad suma es “farmear aura”, es decir, acumular respeto social como quien junta monedas en un videojuego. Y en ese paso de virtud a inventario está la clave de toda esta saturación.
El matiz importa. Quien usa el término con precisión todavía le saca punta: una frase bien dicha, un gesto que vale por mil. Pero la mayoría lo suelta como quien repite un eslogan, y el resultado es que la palabra se convierte en moneda falsa. La distinción entre el uso culto y el uso vacío es lo único que queda de aquella chispa original. Y aun así, quizá ni eso: el relevo generacional va tan rápido que ya se habla de “clicar” como la siguiente gran cosa. En una semana, “aura” será el nuevo “guay del paraguay”.
El fondo no es lingüístico, es sociológico. La jerga adolescente ha pasado de ser un código entre iguales a un mercado de valores en tiempo real. Lo que ayer era “tener flow”, hoy “tener aura”, mañana será lo que dicte un tuit viral. La ironía es que mientras todo el mundo “farma aura”, nadie se dedica a lo que de verdad da reputación: currarse las cosas. Pero eso, como el trabajo bien hecho, nunca ha tenido trending topic.