Sin dinero, ¿estás muerto en vida? La respuesta no es tan simple
¿Puede alguien sentirse muerto en vida por falta de dinero? La pregunta resuena en una sociedad donde el capital parece ser la llave de todo. Pero hay quien sostiene que la clave está en la perspectiva. La cuestión no es baladí: mientras unos ven el dinero como el oxígeno que permite respirar, otros lo consideran un simple medio que no garantiza la felicidad.
El dinero como condición de vida
Para muchos, la falta de liquidez es sinónimo de muerte en vida. Según algunas estimaciones, el 80% de los problemas de salud mental se atribuyen directa o indirectamente a la falta de recursos. Sin dinero, no hay sanidad privada, ni vivienda digna, ni siquiera una alimentación adecuada. Y es que el 95% de los trabajadores labora por dinero, no por vocación. Es el caso de quien trabaja siete días a la semana durante veinte años para ahorrar 100.000 euros, solo para descubrir que ese esfuerzo le ha convertido en un ser amargado. El dinero, como el aire o el agua, solo se aprecia cuando falta.
La perspectiva como salvación
Pero hay otra corriente que defiende que la miseria no está en la cuenta bancaria sino en la mente. Se puede ser pobre y feliz, y rico y desdichado. De hecho, la ironía de “era tan pobre que solo tenía dinero” resume la paradoja. Incluso hay quien sostiene que los millonarios por herencia suelen estar más desequilibrados que los que se lo han ganado a pulso. La clave podría estar en abstraerse del mundo material, como quien se imagina en la antigua Roma, contemplando el Coliseo mientras el estómago gruñe. ¿Acaso no es eso vivir plenamente?
En definitiva, la respuesta a la pregunta no es unívoca. La muerte en vida depende más de la actitud que del bolsillo. Pero, eso sí, conviene tener algo para pagar las facturas.