¿Mujeres sin hijos al frente? El plan militar que agita Ucrania
¿Qué dice un país cuando se le acaban los soldados? A mediados de enero de 2026, el militar Serguéi Gnezdílov, de la 56.ª Brigada de Infantería Motorizada, lo formuló sin ambages: «si no tienes hijos, al frente». La propuesta plantea reclutar a las mujeres sin hijos y enviarlas a combatir. Su argumento es tan crudo como simple: no hay diferencia entre un hombre con dos hijos y una mujer sin hijos, y la escasez de soldados hace la medida inevitable. La fotografía que acompaña la noticia, fechada el 13 de enero, muestra a mujeres soldados ucranianas cerca del frente.
El contexto: una guerra que devora hombres
La movilización femenina no cae del cielo. Ucrania lleva años de guerra y los reemplazos escasean. Un sector del análisis sostiene que Occidente proporciona ayuda suficiente para evitar la derrota, pero no para lograr una victoria militar decisiva, por temor a una escalada con Rusia. En ese escenario, la ampliación del reclutamiento a mujeres sin hijos aparece como la siguiente estación de un tren que nadie sabe cómo frenar.
Las cifras oficiales no ayudan. Se cita al presidente Volodímir Zelensky afirmando que han muerto 55.000 ucranianos, sobre una población de 40 millones. Una magnitud que, si fuera cierta, no explicaría por qué hace falta movilizar a quien nunca ha empuñado un fusil. O quizá la explica demasiado bien.
Drones, historia y mucho escepticismo
En la discusión hay quien defiende que para pilotar un dron o manejar un robot de combate no hace falta ir a la trinchera, y que el enemigo gasta el mismo dron en abatir a una mujer que a un hombre. Otros recuerdan que España ya tuvo a sus María Pita y Agustina de Aragón defendiendo plazas, para desactivar el argumento de que la mujer no tiene sitio en la guerra.
Y también está la corriente que va más lejos: si la victoria es imposible con los medios disponibles, ¿para qué seguir alimentando la picadora? La propuesta de negociar la paz, incluso aceptando concesiones territoriales, gana enteros entre quienes ven la movilización femenina como el síntoma de una guerra que ya no se puede ganar, solo prolongar.
Mientras tanto, las mujeres ucranianas sin hijos pueden ir asumiendo que, en esta partida, las reglas las escriben otros. Y que el siguiente movimiento no lo decidirán ellas. Bienvenidas al frente, donde la igualdad, al parecer, también se conquista con una pala y un fusil.