La criptodivisa del PSOE: de la 'paguitacoin' al 'chiringuitocoin'
La noticia circula desde hace días: el PSOE estudia lanzar una criptodivisa propia. No hay nombre oficial, ni fecha, ni documento. Solo el rumor. Y con el rumor, una cascada de nombres que van del chiste al diagnóstico político. La discusión, abierta en un subforo de criptomonedas, acumula más de un centenar de respuestas y un patrón claro: casi nadie se cree que la moneda vaya a servir para otra cosa que para pagar en una unidad que no vale nada.
«El nombre es irrelevante», resume uno de los mensajes más repetidos: la gracia, sostiene, es que será un fraude y que cuando la gente quiera darse cuenta ya no podrá sacar ni un céntimo.
De la 'paguitacoin' al 'chiringuitocoin': el catálogo completo
El repertorio de nombres es lo más parecido a un termómetro del enfado. Están los que apelan al subsidio:
paguitacoin,
bitpaguitas. Los que señalan el aparato del partido:
chiringuitocoin,
comucoin,
coimacoin. Los que apuntan a ministras concretas:
calvocoin,
irecoin,
leirecoin. Los que juegan con el apellido del presidente:
falcoin,
falcolink,
perrochanchez coin. Y los que directamente renuncian al disimulo:
ruinacoin,
robocoin,
carcelcoin,
trincoin,
furanturcoin —latín de manual para «ladrón»—,
cleptodivisa.
Hay una vena más creativa. Alguien propone
sintetix bolivar,
sociswap,
ábalos fatswap,
indulto yearn finance,
unstable coin,
dogechenicoin,
chepa rat,
binancy marlasca. Es una parodia del ecosistema cripto real, con sus
yearn, sus
swap y sus
binance, pero aplicada al ecosistema del BOE. La broma no es solo lingüística: es una tesis sobre a qué se parece la política económica del Gobierno.
El argumento económico: pagar en moneda que vale cero
El núcleo del análisis no es el nombre. Es la jugada. Un mensaje lo formula con precisión:
«pagas las pensiones con tu moneda de mierda que vale 0 y ese gasto que te ahorras al que quiera cobrar en euros le llamas facha». La idea, repetida en varias variantes, es que una criptodivisa estatal permitiría al Gobierno pagar obligaciones —pensiones, salarios públicos— en una unidad que él mismo emite, mientras las empresas afines y los organismos europeos siguen cobrando en euros. El resultado, según esta lectura, sería una
peseta digital de dos velocidades: una para el ciudadano, otra para el aparato.
Otro mensaje lo lleva al terreno monetario clásico:
«1000 charos = 1 psote. 1000 psotes = 1 pedrón». El
pedrón, acuñado en oro y reservado a la casta, sería la unidad fuerte; el
charo, equivalente a un puñado de arroz, la unidad del SMI. La hiperinflación como chiste, pero con una lógica interna que cualquiera que haya vivido un país con moneda partida reconoce.
¿Es una criptomoneda o una 'cleptodivisa'?
La discusión técnica aparece, aunque sea de refilón. Alguien matiza:
«no será una criptodivisa, será la cleptodivisa». Otro recuerda el debate del euro A y el euro B —la idea de que circulan dos euros distintos según quién los use— y lo traslada al terreno digital: salir del euro digital para volver a una peseta digital. La conclusión implícita es que la tecnología blockchain es lo de menos; lo que importa es quién controla la emisión y quién puede convertir a moneda dura.
Hay una corriente que directamente se niega a entrar al trapo del nombre.
«¿Qué más dará el nombre, si solo va a ser un vehículo para robaros todo lo posible?». Es la postura más cínica y, a juzgar por las respuestas que recibe, la más compartida. El nombre es el chiste; el fondo es la sospecha.
El cierre: una moneda sin fecha, sin documento y sin comprador
Al final del recorrido, el asunto sigue exactamente donde empezó: un rumor sin confirmar, un catálogo de nombres sin autor y una sospecha que nadie ha desmentido. La criptodivisa del PSOE no tiene todavía ni emisor, ni cotización, ni fecha de lanzamiento. Tiene, eso sí, un nombre oficioso que ya circula:
paguitacoin. Y una pregunta que el propio debate deja abierta: si el Estado puede pagar pensiones en una moneda que él mismo crea, ¿quién acepta cobrarlas?