La lavadora arranca a medianoche y el vecino de abajo maldice. No es capricho: es una de las reacciones que recogen los foros a la nueva estructura de la factura de la luz, que reorganiza los tramos horarios y extiende la discriminación horaria a todos los consumidores, tengan la tarifa que tengan. La duda que asalta a quienes llevaban años optimizando el recibo es directa: con este rediseño, ¿sigue mereciendo la pena el PVPC con discriminación horaria de dos periodos o ha llegado el momento de mirar otras alternativas?
Qué cambia exactamente en la tarifa eléctrica
El ajuste no es cosmético. La discriminación horaria de dos periodos —punta y valle, la que permitía concentrar el gasto en unas horas concretas— se sustituye por un esquema de tres tramos. Y se aplica a todo el mundo: los contratos de PVPC con dos periodos pasan a tres, los que solo tenían uno también, y los del mercado libre no se libran.
El efecto práctico es que desaparece la elección horaria que muchos habían calculado al milímetro. Ya no hay dos periodos entre los que repartir el consumo, sino tres, y cada tramo tiene su propio precio. Para quien tenía sus horarios memorizados, el mapa se rompe de golpe y con él buena parte de su estrategia de ahorro.
¿Sigue mereciendo la pena el PVPC?
Aquí no hay consenso que valga. Una corriente sostiene que lo prudente es no moverse: todo lo demás acaba siendo más caro. El razonamiento es que los nuevos peajes de tres periodos, y altos, afectan a todas las tarifas, incluidas las del libre, y que las comercializadoras ajustarán sus precios antes o después para no perder dinero. Bajo esa lógica, el PVPC sigue siendo la referencia y quien se mueve, pierde.
Frente a eso, otra lectura es puro cálculo. Desde junio del año anterior, sostiene, muchísimas tarifas del mercado libre salen más baratas que el regulado, al menos para quienes no han tocado su contrato después del 26 de abril. No lo plantean como intuición, sino como matemáticas. La pregunta sin respuesta firme es si el PVPC recuperará la ventaja que mantuvo durante años.
Y aquí nadie tiene la bola de cristal.Los números que manejan unos y otros
En el PVPC, según los datos que maneja un participante, el último mes dejó un precio medio de 0,21 €/kWh, sin contar el bono social, con horas disparadas hasta 0,35 € y otras casi regaladas a 0,04 €. A esa cifra hay que sumar el tope de gas, que se aplicaba en torno a 0,13 €/kWh, aunque en el último mes ha bajado.
En el mercado libre, los ejemplos que circulan van desde un contrato fijo a 0,134 €/kWh durante las 24 horas hasta un Plan Noche con 0,122 €/kWh en valle y 0,169 €/kWh en punta, mantenido durante nueve años sin renovaciones ni sustos. Hay también una factura de mercado libre de 62,79 € por 61 días y 228,627 kWh, que sale a 31,40 € al mes.
- PVPC: media de 0,21 €/kWh en el último mes
- Mercado libre fijo: 0,134 €/kWh las 24 horas
- Plan Noche: 0,122 €/kWh en valle y 0,169 €/kWh en punta
¿Qué trucos de ahorro funcionan de verdad?
El primero que se repite es bajar la potencia contratada. Hay quien ha pasado de 4,4 a 3,4 kWh y sigue bajando porque le sobra. Para saber el mínimo seguro, el consejo es acudir a la distribuidora —no a la comercializadora—, registrarse con el CUPS y consultar la potencia máxima demandada, que se calcula por promedios cada 15 minutos y no por los picos horarios que suele mostrar la app.
El segundo truco es menos popular: la lavadora pesa poco. En un hogar tipo, calefacción, aire acondicionado, lavavajillas, secadora, horno y vitro se comen mucho más que un lavado, y la iluminación, menos aún. Programar la colada de madrugada para ahorrar tiene sentido si se lava en caliente; en frío, el ahorro es marginal.
Y el tercero, ya clásico, es poner placas solares, una opción que se plantean algunos de los participantes.
Sobre el malestar, este desborda lo técnico. Una parte de las reacciones carga directamente contra el Gobierno por la escalada del recibo, con reproches que van de la subida del gasóleo al precio de la bombona; un repaso que circula apunta al 5% en la bombona, el 30% en el gasóleo y el 45% en la luz.
El dato que nadie quiere mirar
Con el tope de gas en mínimos, la brecha entre mercado libre y regulado se ha estrechado, y aun así hay quien sostiene que un contrato libre sigue saliendo más barato que el PVPC. La diferencia, apuntan, está sobre todo en el término de potencia.