El supuesto libro de Bustamante que Goodreads fecha en 2019
En 2019, el mismo año en que Pedro Bustamante dejó de publicar y se esfumó del mapa, la plataforma estadounidense Goodreads habría listado un título suyo:
Demoníacos. La ficha convive con el resto de su catálogo y ese es, a día de hoy, todo el rastro. No hay ejemplar. No hay editorial identificada. No hay una sola página escaneada circulando. El hallazgo, localizado en el catálogo de la web norteamericana, es lo último que se ha sabido de un autor que llevaba media década sin dar señales.
A su alrededor hay una comunidad que peina su obra con precisión de forense. El recuento que se maneja sitúa en el
98% de sus vídeos, el 95% de sus artículos y el 100% de sus collages lo ya localizado, con el compromiso de publicar la lista completa sin ánimo de lucro. Queda flotando la duda razonable: si alguien ha catalogado todo lo que existe, ¿por qué el libro fantasma no aparece entre los materiales recuperados?
Qué es Demoníacos y por qué nadie ha visto un ejemplar
La hipótesis más repetida no es que sea un libro normal. Se apunta a que podría tratarse de
una suerte de texto encriptado, y quien lo sostiene recuerda que hay precedentes incómodos de leer que exigen paciencia quirúrgica para adaptarse a su sintaxis. La comparación que se hace con 'La ilustre degeneración' no es casual: se trata de obras que no se leen, se descifran.
Frente a eso, otra lectura gana peso: el título podría ser un rastro deliberado, una pieza más de un autor que trabajaba con capas. Bustamante escribía sobre un sistema que, según su marco, funciona mediante trauma, sexo y sangre, con iniciados y profanos dentro de la misma estructura. En sus vídeos sostenía que Egipto habría iniciado el modelo de los
reyes programados, y que ese patrón se habría repetido después en jefes de Estado contemporáneos. Es un corpus que no se puede verificar con Google.
El día que una pareja alemana creyó que se iba a suicidar
Hay una escena que su público cita siempre. Bustamante analizaba 'Corazón partío' en un parque alemán, con la cámara puesta, cuando una pareja joven se le acercó. Él les saludó en alemán creyendo que eran autóctonos, les respondió en inglés y ellos le preguntaron si se quería suicidar. Siguió con el análisis como si nada, y luego comentó que le habían parecido muy majos por interesarse por él.
Poco después dejó de subir vídeos. Esa coincidencia, que no prueba nada, ordena toda la cronología posterior. Quienes siguen su obra la usan como la frontera entre el Bustamante que publicaba y el que desapareció.
Los 5 millones del edificio único y el encargo institucional
El otro asunto que dispara la conversación es económico. Circula una versión según la cual Bustamante viajó por medio mundo durante los años de gobierno de Zapatero y habría ganado unos
5 millones de euros con el único edificio que tiene firmado, un encargo vinculado al Ejecutivo socialista. Eran dos socios en el estudio: 2,5 millones para cada uno. Millonario hacia 2009.
Conviene tratarlo como lo que es: un relato que se repite sin documentación a la vista, pese a que se anuncia que esas cifras se respaldarán con pruebas. Lo que sí admite menos discusión es el perfil profesional, porque era arquitecto. Y de ahí sale el argumento más duro contra él: quien maneja esos círculos acaba sabiendo demasiado, y a la vez demasiado poco.
Desinformador o autor de culto: la grieta que atraviesa su legado
Hay quien defiende que sus textos son joyas y que el conocimiento que transmiten no está al alcance de cualquiera, y quien responde que un desinformador solo necesita mezclar verdades con mentiras para que el paquete entero parezca plausible. La acusación concreta: ser un disidente controlado que nunca mostró más de lo que se le permitió mostrar.
Su propio diagnóstico se vuelve contra él. Decía que para llegar a cierto puesto hay que servir antes a la agenda, y que el talento llega después. También repetía que la raíz del sistema es inamovible, que no cabe la lucha y que solo queda dejar que el desenlace ocurra. Para unos, eso es lucidez. Para otros, la receta perfecta de la parálisis.
El misterio se cierra donde empezó. Falta saber si 'Demoníacos' existe, si alguien lo escribió y por qué alguien decidió fecharlo precisamente en 2019.