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Después de leer tantas "inexactitudes", la verdad es que dudo que hayas estado en Donostia, como mucho habrás estado cerca, en Intxaurrondo.Yo he vivido allí muchos años pero ahora apenas voy porque Donosti se ha convertido en un escaparate para el turismo. Ir por la parte vieja y ver una cola de una hora para tomarse un pincho de queso, pues vale, pues me alegro. Si vuelves por aquí, te comento que los que somos de aquí vamos al barrio de Gros como alternativa para los pinchos, pero el turismo sigue avanzando también.
Valentín Lasarte tenía una tara mental; la Guardia Civil en su informe destacó que tenía una mentalidad infantiloide, seguramente para que no le doliera. Leí que Chapote le dio como misión vigilar a una persona cuando empezaba como colaborador; le siguió, vio que era factible, se volvió a su casa, cogió una pistola de caza deportiva y lo asesinó él solo sin ayuda de nadie, entonces le tuvieron que meter en el comando Donosti. Le pillaron porque se fue al Mamut a hacer la compra como un tipo más cuando estaba ya identificado y su foto estaba en todos los carteles de SE BUSCA de la Policía y la Guardia Civil. Lo reconoció alguien que llamó a la policía y lo detuvieron en Oyarzun una media hora después. Se creía intocable y que podía vivir como un vecino más en Oyarzun (Valentín Lasarte gritaba cuando ya estaba en el suelo esposado por la Ertzaintza, como si sus vecinos fueran a avisar a otros etarras). Lo peor de aquello fue que unos meses más tarde ETA asesinó a un empleado de una tienda que estaba trabajando en el Mamut, sin más. Aquel comando Donosti estaba formado por personas desequilibradas y orate.
Me dijeron que los padres de Valentín Lasarte no levantaron cabeza cuando su descendiente se fugó; tenían un bar que les daba bien para vivir (de hecho sus pinchos eran de los de toda la vida), no se metían en política, trabajaban para sacar a sus descendientes adelante y Valentín Lasarte, como su otro hermano, podría haberse ganado muy bien la vida sin problemas regentando el bar; el otro hermano tuvo problemas con las drojas. Vendieron el bar y no se supo nada más de ellos.
Gregorio Ordóñez efectivamente era el rey de todas las salsas; donde estaba reinaba, escuchaba a la gente, le gustaba medrar en todo y efectivamente mucha gente que no era del PP hablaba muy bien de él. A mí personalmente me dolió mucho su asesinato; te cuento una anécdota de aquella lluviosa tarde de enero. Había oído la noticia, estaba en el paro y salí de casa a dar un paseo para airearme. Estaba en la calle Urbieta y paré por un semáforo en rojo; justo en ese momento pasaba la furgoneta del tanatorio municipal escoltada por la policía municipal; dentro de la furgoneta iba Gregorio Ordóñez, deduje inmediatamente. La furgoneta se paró por el atasco que había de tráfico justo delante de mí, a menos de medio metro. Toqué la furgoneta con la palma de mi mano como señal de despedida... allí dentro iba Gregorio Ordóñez, pensé; pasaron por mi cabeza los 13 años anteriores desde que salió concejal, yo como un adolescente, y ese día con muchos más de veinte años. Repasé mi adolescencia y mi década de los ochenta. Nunca he olvidado ese momento de mi vida, lo recuerdo como si fuera ayer.
¿Ah sí? ¿Puedes decirme cuáles?Después de leer tantas "inexactitudes", la verdad es que dudo que hayas estado en Donostia, como mucho habrás estado cerca, en Intxaurrondo.
(mensaje citado en revisión)