Es el ego el que no quiere dejarlo. Es el ego el que nos impide ver la realidad tal y como es. Es el ego el que nos hace volver a este mundo una y otra vez en cada reencarnación. El problema es el ego. Es lo que hay que extirpar de nosotros.
Al salir de este mundo ya definitivamente lo que queda es un gozo permanente e infinito y más consciencia y sensación de "vida" que nunca. Se siente uno más vivo que nunca. Completo, pleno. Permanentemente satisfecho y en paz.
Esto que explicas aquí, se lo escuché a un sacerdote católico alemán que a causa de un accidente de coche tuvo una experiencia cercana a la gloria. Me llamó mucho la atención el relato de este hombre, por tratarse justamente de un sacerdote católico. Este hombre es real y sigue ejerciendo de sacerdorte en una ciudad del norte de Alemania.
Pongo el vídeo abajo traducido al inglés y dejo un resumen para quien no quiera verlo o no sepa inglés, pero es muy recomendable verlo entero quien pueda.
Hace 20 años tuvo un accidente de coche y vivió una experiencia cercana a la gloria. Entonces tenía 32 años y ahora 52. Llevaba ya 2 años ejerciendo de sacerdote cuando le sucedió en una noche fría y oscura. Cuando se pegó el golpe pensó, que ya se había acabado todo para él.
Cuando se dijo así mismo que ya se había acabado todo, se dio cuenta que estaba en una línea de tiempo completamente distinta. No existía el tiempo. Salió de su cuerpo, aunque no se vio así mismo, pero no estaba en el coche, estaba en un “lugar” más bien en un estado, ya que no hay lugar.
Dice que no tiene palabras para describir lo que vivió, pero es como si de golpe le hubiesen quitado una manta de encima que le permitió ver lo realmente grande que es la realidad. Ante él tenía un inmenso horizonte sin tiempo. No percibió figura alguna, pero sabía que las había a su alrededor. Sabía que en ese estado tenía la respuesta a cualquier pregunta que hubiera hecho, aunque estaba tan desconcertado que ni se le ocurrió hacerla. Aunque en su vida normal se siente muy vivo, en ese otro estado su vida de aquí equivaldría a un 1% de lo que realmente era en ese momento: amplitud, espacio, luz, pero nada comparable con lo que conoce.
Dice que quizás solo fueron unos segundos, porque cuando se dio el golpe estaba sonando en la radio una canción y cuando volvió al cuerpo seguía sonando. El coche quedó destrozado, pero a él no le pasó nada.
Él sabía que era él, pero sin tener nada que ver con su profesión, edad o vida personal. Era él más infinitamente mucho más. Estaba estupefacto ante tanta grandeza y lo único que percibió es que es una realidad que a todos nos espera.
Pudo ver su vida, pero no de forma lineal como p.ej. uno puede contemplar algo en un metro plegable que uno podría ver pasar el tiempo de 0 hasta quizá 80 años, pero no. Él lo vio de golpe toda su vida. No es que viese una película, vio más bien la esencia de su vida toda almacenada, incluso cosas a las que jamás dio importancia. La vida de uno se compone de mucho más de lo que nos pensamos y todo queda ahí registrado. Se dio cuenta que todo estaba enlazado y conectado entre si. Dice que cuando lo recuerda, se queda sin palabras.
Le costó un tiempo procesar lo que había experimentado, ya que es muy incómodo ordenar algo que no se puede concebir con los sentidos normales. Todo lo que hacemos tiene un motivo. Nuestras acciones tienen una repercusión.
Una parte de si mismo quiso pensar que era consecuencia del shock que recibió por el golpe, pero tiene un conocimiento interno y no es una invención. Fue una experiencia absolutamente personal, profunda y real y no pensó que lo vivido fue alguna revelación exclusiva para él, sino más bien de que cada uno de nosotros vivirá lo mismo. Cualquier cosa que hacemos está totalmente conectada con todo. En ese momento sentía que formaba parte de todo. Sintió que era EL MISMO más un 99% más. Le resulta muy difícil explicarlo con palabras.
Toda esta experiencia le proporcionó una calma que antes no tenía. Por su trabajo como sacerdote ve mucha pena y sufrimiento, pero está seguro que todo tiene un motivo. Él mismo tiene sus preguntas sobre lo que la religión podría explicar al respecto.
No sintió la necesidad de compartir esta experiencia, porque pensó que se trataba de una vivencia casi íntima, pero un día se encontró con una señora ya a punto de morir y le contó prácticamente la misma experiencia que él tuvo y fue desde entonces cuando pensó que ya era hora de que se ocupara de esta extraña e indescriptible vivencia.
La religión ayuda, pero parcialmente. Es simplemente una muleta para caminar en este mundo, pero todo es mucho más grande, mucho más amplio y universal y que a todos nos concierne independientemente de la religión que tengamos. Esto jamás lo podría haber pensado si no hubiese sido por la experiencia que tuvo.
Cuando ha dicho misas, ha dejado caer tímidamente su experiencia entre los feligreses, pero con mucho cuidado por temor a que no se le comprendiera. Cuando lo ha intentado, no se escuchaba ni una palabra en la iglesia y es cuando aprovechó para explicar que la vida es mucho más de lo que pensamos, pero no sintió una buena acogida a sus palabras por parte de los creyentes. Dice que lo ha intentado dos veces.
A las personas que le han preguntado si deben tener miedo, les han contestado que en absoluto. Está completamente seguro que todos vivirán algo así, pero no tiene nada que ver con la imagen que p.ej. un cristiano pudiese tener de lo que se encontrara, p.ej. ver a Jesús o a la Virgen. En su caso no fue así, fue mucho mejor.
Él era él y mucho más, pero sin cuerpo.
Cuando la Iglesia emplea muchas palabras para los muchos dogmas, etc., entonces él tiene la impresión que realmente ya no se trata de iglesia y de fe.
No entiende porque no se habla más de todas estas experiencias. El como sacerdote sabe que hay muchas personas que han recibido un regalo de este tipo y sabe que solo es la punta del iceberg.
Dice que su experiencia no tuvo nada de demoniaca. Ese dualismo de cielo e infierno, Dios y malo, … son ideas que tenemos aquí.
Si tuviera que resumirlo de alguna forma, le diría a la gente que a pesar del sufrimiento que existe aquí, subrayaría “nada saldrá mal” y esto sí que no se lo puede callar.
Lo que sabemos es tan solo una gota y lo que no sabemos es un océano, que por otro lado es solo una palabra y tampoco lo describe con exactitud. A él le cambió completamente esta experiencia y le gustaría hablar mejor y más al respecto.
Como sacerdote sabe que la gente se calla estas experiencias y que es más de un 10% y lo entiende, porque él mismo tardó mucho tiempo en contarlo. Invita a todos aquellos que hayan pasado por algo así a que tengan valor y lo cuenten. Sabe que es muy difícil expresarlo con palabras, pero está seguro que muchísima gente ha tenido un regalo de este tipo.