Yo ni me he referido ya a esos extremos. He sido mucho más prudente todavía. Ya no se trata solo de no alardear, se trata de no decir NA-DA. De no mostrar públicamente la más minima manifestación que nos pueda delatar como negacionistas o anti-banderilla. Hablo incluso hasta de tratar de parecer lo contrario si es necesario si nos vemos en cierto compromiso.
Hay que olvidarse ya de hacer proselitismo intentado convencer a nadie. El pescado ya está vendido y cada uno ya ha escogido su lado. El que tenga inquietudes o dudas, Dios ya le pondrá en la senda que le dé las respuestas que busca. Para eso está internet.
Hay que llevar esto de forma íntima, igual que en el aspecto espiritual, en donde uno solo "habla con Dios" y nadie más.