Extracto del libro Ilusiones de Richard Bach;
¿Tienes un poco de dinero, no ?- Mucho, ¿por qué ?- Vamos a ver la película - dijo -. ¿Invitas ?- No se, Don. Entra tú. Yo volveré a los aviones. No me gusta dejarlosdemasiado tiempo solos.¿Qué era lo que hacía que una película fuera súbitamente tan importante?- A los aviones no les sucederá nada. Vamos al cine.
- Ya ha empezado la película.- Pues la veremos empezada.Ya estaba comprando su entrada. Lo seguí al interior de la sala y nossentamos en una de las últimas filas. Debía de haber unas cincuentapersonas en la penumbra que nos circundaba.Al cabo de un rato olvidé por qué habíamos entrado y me dejé atrapar porla trama, que de todos modos siempre me a parecido propia de un clásicodel cine. Debía ser la tercera vez que la veía. Dentro de la sala, el tiempo seenrosco y se estiró como siempre lo hace en una buena película, y duranteun rato presté atención a los detalles técnicos : cómo estaba montada cadaescena y cómo enlazaba col la siguiente, por qué cada una de ellas aparecíaen un momento determinado y no más tarde. Traté de enfocar la películadesde ese ángulo, pero la historia me envolvió y me olvidé de miintención.Cerca del final, Shimoda me tocó el homro. Me incliné hacia él, mirando lapantalla, deseando que dejara para más tarde lo que me quería decir.- ¿Richard ?- Sí.- ¿Por qué estás aquí
- Es una buena película, Don. Shh.Los protagonistas dialogaban.- ¿Por qué es buena ? - preguntó.- Es entretenida. Shh. Te lo explicaré luego.- Rompe el trance. Despierta. Son todas ilusiones.Me irritó.- Donald, faltan pocos minutos y después podremos hablar tanto comoquieras. Pero d ;éjame ver la película. ¿De acuerdo ?Susurró apasionada, dramáticamente :- Richard, ¿por qué estás aquí ?- ¡Escucha, estoy aquí porque tú me pediste que entrara !Me volví y traté de ver el final.- Nadie te obligó a entrar, podías haber dicho no , gracias.Me volví y traté de ver el final.- Nadie te obligó a entrar, podías haber dicho no , gracias.- ME GUSTA LA PELÍCULA...- Un hombre sentado en la fila de adelantese volvió para mirarme brevemente -. Me gusta, Don. ¿Hay algo malo eneso ?- Absolutamente nada - respondió, y no agregó una palabra hasta quetermino la sesión y nos pusimos a caminar, primero frente a la tiendadonde vendían tractores usados y después, por la oscuridad hacia elcampo y los vaiones. Amenazaba lluvia.Medité sobre su extraña conducta en el cine.- ¿Lo haces todo por alguna razón ? - le pregunte.- A veces.- ¿Por qué la película ? ¿ Por qué quisiste ver súbitamente ésa ?- ¿Hiciste una pregunta ?- Sí. ¿Tienes una respuesta ?
- Esta es mi respuesta. Entramos en el cine porque hiciste una pregunta. Lapelícula fue la contestación.Se estaba burlando de mí.- ¿Cuál fue mi pregunta ?Hubo un largo y penosos silencio.- Preguntabas, Richard, por qué ni siquiera en tus momentos másbrillantes has logrado descifrar por qué estamos aquí.Lo recordé.- Y la película fue la respuesta.- Si.
- Ah.- No lo entiendes - dijo.- No.- Era una buena película - explicó - . Pero la mejor película del mundosigue siendo una ilusión, ¿no ? Las películas ni siquiera se mueven : sóloparecen hacerlo. La luz cambiante parece moverse sobre una pantallaplana montada en la oscuridad.- Bien, sí - empezaba a entender.- Las otras personas, todas las que se encuentran en cualquier lugar dondevas a ver una película, ¿por qué están allí, cuando sólo se trata deilusiones ?- Bueno, para entretenerse - dije.- La diversión. Eso es. Primera razón.- Podría ser para educarse.- Sí. Siempre lo es. Aprendizaje. Segunda razón.
- Fantasía, evasión.- Eso también es diversión. La primera.- Razones técnicas. Para ver como está filmada la película.- Aprendizaje, la segunda.- Para cancelar el aburrimiento.- Evasión. Ya lo has dicho.- Por un motivo social. Para estar con amigos - dije.- Razón para ir al cine, pero no para ver la película. De todos modos, esuna diversión. Primera razón.Le bastaban dos dedos para enumerar todas las alternativas que se meocurrían. La gente va a ver películas para divertirse, o para aprender, opara ambas cosas a la vez.- Y una película es como una vida, Don. ¿Eso es ?- Sí.- ¿Entonces por qué iba a escoger nadie una mala vida, una película dehorror ?- La gente no va a ver las películas de pavor sólo para divertirse. Al entraral cine ya saben que es una película de pavor - manifestó.- Pero ¿por qué ?- ¿Te gustan las películas de pavor ?- No.- ¿Has visto alguna ?- No.- ¿Pero algunas personas invierten mucho tiempo y dinero en vermonstruosidades, o problemas melodramáticos que otros individuosjuzgan necios y aburridos... ?
- dejó flotando la pregunta para que yo lacontestara.- Sí.- Tú no estás obligado a ver las películas que les gustan a esas personas, niellas a ver las que te gustan a tí. Eso es lo que llamamos "libertad".- ¿Pero por qué alguien podría tener interés en pavor, o enaburrirse ?- Se esclavitud moderna que piensan que se lo han ganado porque ellas, a suvez, pavor a los demás, o porque lees gusta la emoción del pánico, oporque suponen que las películas tienen que ser aburridas. ¿Puedes creerque muchas personas disfrutan, por razones que ellas juzgan muysensatas, al imaginar que están indefensas en sus propias películas ? No,no puedes creerlo.- No, no puedo - respondí.
- Mientas no entiendas eso, te preguntarás por qué algunos individuos sondesdichados. Son desdichados porque han elegido serlo, ¡y eso está muybien, Richard !- Hum.- Somos criaturas proclives a jugar, a divertirnos, somos las nutrias delUniverso. No podemos morir, no podemos herirnos, así como no esposible herir las ilusiones proyectadas sobre la pantalla. Pero podemoscreer que estamos heridos, y creerlo con todos los detalles torturantes quenos plazcan. Podemos convencernos de que somos víctimas, perecid yejecutores amortajados por la buena y la mala suerte.
- ¿En muchas vidas ? - pregunté.- ¿Cuantas películas has visto ?- Oh.- Películas obre la vida en este planeta, sobre la vida en otros planetas ;todo lo que implica espacio y tiempo es puro cine y pura ilusión - dijo -.Pero durante un rato podemos aprender mucho y divertirnos mucho connuestras ilusiones, ¿no es cierto ?- ¿Hasta que extremo llevas esta metáfora del cine, Don ?- ¿Hasta que extremo quieres llevarla ? La película de esta noche la hasvisto en parte porque yo quería verla. Muchos seres eligen una vidaíntegra porque les gusta compartir las cosas. Los actores de la película deesta noche han trabajado juntos en otras. "Antes" o "después"... esodepende de la que hayas visto en primer término; o puedes verlos almismo tiempo en pantallas distintas. Sacamos las entradas para estaspelículas y pagamos el precio cuando aceptamos creer en la realidad delespacio y en la realidad del tiempo... Ni el uno ni el otro son ciertos, peroquien no este dispuesto a pagar ese precio no podrá parecer en esteplaneta, ni en ningún otro sistema espacio-tiempo.
- ¿Hay seres que no tiene absolutamente ninguna vida en elespacio-tiempo ?- ¿Hay seres que no van nunca al cine ?- Entiendo. ¿Aprenden por otras vías ?- Has dado en el clavo - asintió, satisfecho conmigo -. El espacio-tiempo esuna escuela bastante primitiva. Pero muchas personas conservan la ilusiónaunque sea aburrida, y no quieren que las luces se enciendan temprano.- ¿Quién escribe el guión de estas películas, Don ?- ¿No experimentas una sensación extraña cuando piensas en lo muchoque sabríamos si nos interrogáramos a nosotros mismos en lugar de hacerpreguntas a terceros ? ¿Quién escribe estos guiones, Richard ?- Nosotros - contesté.- ¿Quienes actúan ?- Nosotros.- - ¿Quién es el cámara, el operador, el administrador de sala, la taquillera yel distribuidor, y quién asiste a todo lo que ocurre ? ¿Quién disfruta delibertad para irse en la mitad del espectáculo, en cualquier momento, paracambiar el argumento cuando se le ocurre, para ver la misma película unay otra vez
- ¿Esa libertad te parece suficiente ?- ¿Y por eso es tan popular el cine ? ¿Porque sabemos instintivamente quelas películas son un reflejo de nuestra propia vida ?- Quizás si... quizás no. ¿No importa mucho, verdad ? ¿Qué es elproyector ?- La mente - dije -. No. La imaginación. Es nuestra imaginación, digas loque digas.- ¿Qué es la película ?- inquirió.- Lo ignoro.- ¿Lo que entra en nuestra imaginación con nuestro consentimiento ?- Tal vez, Don.- Puedes coger un carrete de película en tus manos - dijo - y está todoconcluido y completo : el comienzo, la mitad y el final están todos allí en elmismo segundo, en la misma millonésima de segundo. La película existeindependientemente del tiempo que registra, y si la conoces, generalmentesabes que es lo que va a suceder antes de entrar al cine : lucha y emociones, ganadores y perdedores, amor, catástrofes... sabes que loencontrarás todo. Pero para que esto te capte y te arrastre, para disfrutarloal máximo, debes introducirlo en un proyector y dejar que corra frente alobjetivo minuto a minuto... para experimentar cualquier ilusión necesitasespacio y tiempo. De modo que pagas la entrada, te instalas en la butaca yolvidas lo que sucede fuera y la película empieza para ti.- ¿Y nadie sufre realmente ? ¿La sangre no es más que salsa de tomate ?- No, es sangre auténtica - dijo -. Pero influye tan poco sobre nuestra vidareal que daría igual si fuera salsa de tomate.- ¿Y la realidad ?- La realidad es portentosamente indiferente, Richard. A la progenitora no leimporta qué papel representa su descendiente cuando juega : un días es el villano,al día siguiente es el héroe. Lo que Es ni siquiera tiene noticia de nuestrasilusiones y nuestros juegos. Sólo se conoce a Sí mismo, y nos conoce anosotros a su imagen y semejanza, perfectos y completos.
Mira el cielo - dijo, y fue un cambio tan súbito de tema que miré haciaarriba. Había algunos cirros fragmentados, muy altos, y los primeros rayosde luna plateaban los bordes.- Una noche preciosa - comenté.
- ¿Es perfecta ?- Bien, siempre es perfecta, Don.- ¿Quieres decir que el cielo siempre es perfecto, a pesar de que cambiecada segundo ?- Caray, que listo soy. ¡Sí !- Y el mar siempre es perfecto, y también cambia constantemente - agregó-. Si la perfección es el estancamiento, ¡ el cielo es una marisma ! Y lo queEs no está aficionado a las marismas.- No es aficionado a las marismas - le corregí , distraídamente -. Perfecto, yconstantemente cambiante. Sí. Me has convencido.- Te convenciste hace mucho tiempo, si insistes en la cronología.Me volví hacia el mientras caminábamos.
- ¿No te hartas de permanecer siempre en esta única dimensión ?- Oh, ¿de modo que permanezco en esta única dimensión ? - dijo -.¿Permaneces tú ?- ¿Por qué todo lo que digo está errado ?- ¿Está errado todo lo que dices ? - preguntó.- Creo que me he equivocado de ramo.- ¿Piensas que tal vez deberías dedicarte a la venta de fincas ?- De fincas o de seguros.- Las fincas tienen mucho porvenir, si eso es lo que quieres.- Ya. Lo lamento - dije -. No quiero un porvenir. Ni un pasado. Meconformo con convertirme en un buen y viejo Maestro del Mundo de laIlusión. ¿Crees que quizá me bastará otra semana ?
- Bueno, Richard, ¡ espero que no tardes tanto !Le miré concienzudamente, pero no sonreía.