Ahí lo dejo:
«Las pruebas sobre la falsedad del cristianismo ya son irrefutables»
El resultado de los hallazgos de Fernando Conde es demoledor, y él mismo lo resume así: «Todo el cristianismo nació como...
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Esta entrevista es super interesante
En este libro usted aporta nuevas pruebas sobre la invención de esta religión. ¿Las puede resumir? ¿Están relacionadas con el acróstico de SIMÓN?
El acróstico de SIMÓN es la tercera, porque hay tres. La primera es la doble redacción que Eusebio dio a todas sus obras, con dos etapas de redacción con ideas opuestas. Eran las ideas suyas, sobre el conocimiento griego, y las ideas fantasiosas de Lactancio. Eusebio ponía sus ideas en la primera etapa de redacción, y luego él mismo rodeaba esas ideas con las de Lactancio, con lo que las suyas desaparecían, porque cortaba su texto en rodajas que perdían su sentido al estar mezcladas con ideas opuestas. Hay una muestra de ello en la Carta de Santiago, donde conviven dos Cartas distintas de la primera etapa de redacción con cantidad de las barbaridades que imponía Lactancio.
La segunda son las estructuras. Todos los autores antiguos escribían con estructura. A base de contar las palabras que iban añadiendo a su obra, formaban una sucesión de números, conforme el escrito se alargaba. Había ciertos números, o longitudes de texto, especiales. Y el autor podía pasar por muchos de esos números –o longitudes– o por pocos. Así, había estructuras complicadas y otras más sencillas. Hasta aquí no hay ninguna prueba de nada. Pero Lactancio, que además de fanático era corto, para lucirse, escribió todas sus obras con la misma estructura, una complicadísima. Esto no debía ser así; cada autor debía tener una estructura diferente; unos, complicada, pero otros, bastante más sencilla. La prueba es que, por esa estructura, se reconoce que Mateo, Lucas, Pablo, Pedro y Judas están escritas por la misma persona. Y muchos más falsos escritos cristianos primitivos.
La tercera prueba, colocada por Eusebio, son los acrósticos, la palabra SIMÓN, que significa patraña, cuento, bulo. La colocó en todos los capítulos del Evangelio de Marcos, del de Juan, en la Carta de Santiago, en las tres Cartas de Juan, en su obra más importante, la “Historia eclesiástica’’, y en varios falsos textos cristianos primitivos, que él escribió. Es la prueba más evidente y fácil de ver, porque colocaba muchas letras de las que forman la palabra SIMÓN.
Cree que los jerarcas de la Iglesia católica han sido o son conscientes de la falsedad del cristianismo? ¿Desde cuándo?
Lo saben al menos desde tiempos de Teodosio, desde finales del siglo IV. Y tomaron contramedidas para intentar ocultar esa falsedad, como traducir el texto original al latín, la Vulgata, y prohibir el texto griego. Con ello se borraron las firmas de SIMÓN durante más de mil años. También movieron los inicios de los capítulos, para dificultar el hallazgo de las estructuras, y numeraron con versículos el texto, para mover los finales de los párrafos originales que definían los acrósticos de SIMÓN. De modo que sí, estoy convencido de que lo han sabido siempre. Y han procurado corregir los aspectos por donde podía descubrirse el engaño.