subvencionados
Madmaxista
- Desde
- 6 Jun 2009
- Mensajes
- 6.520
- Fruta
- 13.477
No sé por qué ha ansioso a colación la meditación vipassana, no leo totalmente el hilo, pero hace mucho tiempo ya hablé aquí de ella y se me tachó de nueva erista, jeje. Veo que te has puesto a ello y me parece bien.
Sobre Vipassana, no es una técnica de entrega ni de observación, aunque esto último sí cuando has desarrollado el paso siguiente, la concentración. Es la clave de cualquier técnica de meditación. Una vez desarrollada totalmente te puedes focalizar en lo que quieras (pensamientos, emociones, sensaciones, cómo dice Renko en las corrientes energéticas, etc...). Pero la clave está en la concentración y sobre todo al empezar, volver al objeto de concentración que normalmente es la sensación del aire al entrar y salir por la nariz.
Pero no solo eso. Es que hay que desprogramar el ego (personalidad) y los procesos cognitivos con los que venimos programados para poder desarrollar al máximo potencial la concentración. No hay que hacerlo con ningún objetivo concreto, ni con expectativas, ni con intensidad ni sin intensidad. No hay que ponerle nombre a lo que hacemos. No hay que interpretar si lo hacemos bien o mal. Nada de nada... manejar todos los programas mentales con los que nos enfrentamos a una tarea, desprogramarlos no haciéndoles caso cuando te vengan a la mente una y otra vez mientras estás concentrado.
Si no le haces caso a nada (pensamientos, emociones, sensaciones, etc....) llegará un momento en que estos perderán toda su fuerza y es en ese momento cuando podrás conectar con tu esencia. Pero tampoco hay que buscar eso. No hay que buscar nada. Lo que tenga que venir, vendrá. Lo que tenga que ser, será. Pero sin interpretaciones ni expectativas. Sin objetivos ni valoraciones. Y sobre todo y lo más importante: volver una y otra vez al objeto de concentración, una y otra vez, hasta que nos deslicemos hacia dentro de forma mental y nos engulla la espiral del SER. Pero ni siquiera esto último hay que esperarlo.
Es práctica y práctica.
Sobre Vipassana, no es una técnica de entrega ni de observación, aunque esto último sí cuando has desarrollado el paso siguiente, la concentración. Es la clave de cualquier técnica de meditación. Una vez desarrollada totalmente te puedes focalizar en lo que quieras (pensamientos, emociones, sensaciones, cómo dice Renko en las corrientes energéticas, etc...). Pero la clave está en la concentración y sobre todo al empezar, volver al objeto de concentración que normalmente es la sensación del aire al entrar y salir por la nariz.
Pero no solo eso. Es que hay que desprogramar el ego (personalidad) y los procesos cognitivos con los que venimos programados para poder desarrollar al máximo potencial la concentración. No hay que hacerlo con ningún objetivo concreto, ni con expectativas, ni con intensidad ni sin intensidad. No hay que ponerle nombre a lo que hacemos. No hay que interpretar si lo hacemos bien o mal. Nada de nada... manejar todos los programas mentales con los que nos enfrentamos a una tarea, desprogramarlos no haciéndoles caso cuando te vengan a la mente una y otra vez mientras estás concentrado.
Si no le haces caso a nada (pensamientos, emociones, sensaciones, etc....) llegará un momento en que estos perderán toda su fuerza y es en ese momento cuando podrás conectar con tu esencia. Pero tampoco hay que buscar eso. No hay que buscar nada. Lo que tenga que venir, vendrá. Lo que tenga que ser, será. Pero sin interpretaciones ni expectativas. Sin objetivos ni valoraciones. Y sobre todo y lo más importante: volver una y otra vez al objeto de concentración, una y otra vez, hasta que nos deslicemos hacia dentro de forma mental y nos engulla la espiral del SER. Pero ni siquiera esto último hay que esperarlo.
Es práctica y práctica.
