George Ivánovich
लोकः समस्ताः सुखिनो भवन्तु
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Lo que pasa en este hilo con algunos de sus conforeros (mejor dicho, seguramente con tod@s... y seguramente no me salve ni yo) os lo va a explicar un científico:
Algunas personas ven indicios de una conspiración o de espionaje en cualquier parte.
La paranoia es uno de los conceptos asociados a los trastornos mentales que tienen que ver con los delirios, es decir, las ideas descabelladas en las que se cree con una intensidad que va más allá de lo razonable.
Por su naturaleza llamativa y enigmática, la paranoia, como fenómeno, ha despertado el interés de muchas personas que han pasado a utilizar el término como un componente más de su vocabulario. En estos casos, esta palabra es aplicada a situaciones del día a día vividas junto a amigos, familiares y conocidos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que es un concepto del ámbito clínico de la psicología y de la psiquiatría, y se usa solo en casos muy concretos. Veamos en qué consiste realmente.
¿Qué es la paranoia?
La paranoia es un estilo de pensamiento asociado a los trastornos mentales que se caracteriza por dar forma a los delirios autorreferentes. Eso significa que quien expresa un comportamiento paranoico tiene una tendencia a creer que todo lo que ocurre y de lo que es consciente se da a causa de un mismo hecho, una verdad que normalmente intenta ser ocultada por entidades misteriosas (sobrenaturales o no) pero que uno mismo es capaz de ver.
Por ejemplo, la creencia de que alguien está insertando mensajes cifrados en los anuncios de televisión para lavarnos el cerebro es un delirio muy propio de esta clase de estados mentales. Otros ejemplos: hay alguien escuchándonos a través de los enchufes, nos sigue una paloma con un micrófono oculto entre las plumas, etc.
Los delirios de persecución son típicos de la paranoia, ya que, al reconocer todo tipo de indicios en los detalles de lo que nos rodea, se llega a la conclusión de que hay alguien muy interesado en seguir nuestros pasos de manera discreta, camuflando muy bien su rastro.
Hay que tener en cuenta que aunque el uso del término “paranoia” es relativamente laxo y se refiere a un tipo de pensamiento y comportamiento, en la práctica suele hacer referencia al trastorno delirante, o psicosis paranoica, un tipo de alteración relacionada con el grupo de trastornos próximos a la esquizofrenia.
Funcionamiento de este pensamiento delirante
Las características básicas de la paranoia son las siguientes.
1. Hostilidad, actitud defensiva y manía persecutoria
Las personas que expresan paranoia ven constantemente motivos para no confiar en casi nadie, dado que cualquiera podría ser un potencial atacante o espía. Esto, además, hace que sea muy complicado atender a estas personas desde el ámbito clínico en los casos más graves.
2. Adopción de rutinas de protección
Si bien no se da en todos los casos de paranoia, es muy frecuente que la persona adopte ciertos hábitos y rutinas características cuya finalidad es únicamente la defensa de las amenazas exteriores. Por ejemplo, envolverse la cabeza con papel de aluminio es una opción popular entre quienes creen que sus pensamientos pueden ser “leídos” o “robados” por alguien.
3. Rigidez cognitiva
Otra de las principales diferencias entre la paranoia y otro tipo de estados mentales no relacionados con trastornos es que la primera se basa en una clara rigidez cognitiva, o incapacidad de autocorrección.
Cuando las predicciones basadas en los delirios no se cumplen, simplemente se busca otra explicación, cuyo único requisito tiene que ser que no vaya en contra de la idea principal que estructura la paranoia.
Eso significa que, mientras se cumpla este criterio, las nuevas explicaciones pueden ser tan enrevesadas y poco razonables como las demás.
La paranoia es uno de los conceptos asociados a los trastornos mentales que tienen que ver con los delirios, es decir, las ideas descabelladas en las que se cree con una intensidad que va más allá de lo razonable.
Por su naturaleza llamativa y enigmática, la paranoia, como fenómeno, ha despertado el interés de muchas personas que han pasado a utilizar el término como un componente más de su vocabulario. En estos casos, esta palabra es aplicada a situaciones del día a día vividas junto a amigos, familiares y conocidos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que es un concepto del ámbito clínico de la psicología y de la psiquiatría, y se usa solo en casos muy concretos. Veamos en qué consiste realmente.
¿Qué es la paranoia?
La paranoia es un estilo de pensamiento asociado a los trastornos mentales que se caracteriza por dar forma a los delirios autorreferentes. Eso significa que quien expresa un comportamiento paranoico tiene una tendencia a creer que todo lo que ocurre y de lo que es consciente se da a causa de un mismo hecho, una verdad que normalmente intenta ser ocultada por entidades misteriosas (sobrenaturales o no) pero que uno mismo es capaz de ver.
Por ejemplo, la creencia de que alguien está insertando mensajes cifrados en los anuncios de televisión para lavarnos el cerebro es un delirio muy propio de esta clase de estados mentales. Otros ejemplos: hay alguien escuchándonos a través de los enchufes, nos sigue una paloma con un micrófono oculto entre las plumas, etc.
Los delirios de persecución son típicos de la paranoia, ya que, al reconocer todo tipo de indicios en los detalles de lo que nos rodea, se llega a la conclusión de que hay alguien muy interesado en seguir nuestros pasos de manera discreta, camuflando muy bien su rastro.
Hay que tener en cuenta que aunque el uso del término “paranoia” es relativamente laxo y se refiere a un tipo de pensamiento y comportamiento, en la práctica suele hacer referencia al trastorno delirante, o psicosis paranoica, un tipo de alteración relacionada con el grupo de trastornos próximos a la esquizofrenia.
Funcionamiento de este pensamiento delirante
Las características básicas de la paranoia son las siguientes.
1. Hostilidad, actitud defensiva y manía persecutoria
Las personas que expresan paranoia ven constantemente motivos para no confiar en casi nadie, dado que cualquiera podría ser un potencial atacante o espía. Esto, además, hace que sea muy complicado atender a estas personas desde el ámbito clínico en los casos más graves.
2. Adopción de rutinas de protección
Si bien no se da en todos los casos de paranoia, es muy frecuente que la persona adopte ciertos hábitos y rutinas características cuya finalidad es únicamente la defensa de las amenazas exteriores. Por ejemplo, envolverse la cabeza con papel de aluminio es una opción popular entre quienes creen que sus pensamientos pueden ser “leídos” o “robados” por alguien.
3. Rigidez cognitiva
Otra de las principales diferencias entre la paranoia y otro tipo de estados mentales no relacionados con trastornos es que la primera se basa en una clara rigidez cognitiva, o incapacidad de autocorrección.
Cuando las predicciones basadas en los delirios no se cumplen, simplemente se busca otra explicación, cuyo único requisito tiene que ser que no vaya en contra de la idea principal que estructura la paranoia.
Eso significa que, mientras se cumpla este criterio, las nuevas explicaciones pueden ser tan enrevesadas y poco razonables como las demás.