50 euros por 6,25 horas de aceituna: la cama, aparte
Del 11 de noviembre al 2 de enero, de lunes a sábado. Jornada de 6 horas y 25 minutos con 45 minutos para comer. Y 50 euros al día. Es la oferta para trabajar como
peón agrícola en la recolección de aceituna en una finca de Jaén, con casa rural y transporte incluidos y con la comida a cargo del trabajador. El alojamiento no es gratis:
150 euros al mes por persona, con agua y luz a cuenta de la parte contratante. El anuncio no lo firma el propietario, sino quien se presenta como encargado de la explotación, cuyo titular es un familiar.
¿Cuánto queda del jornal después de pagar casa y comida?
Un cálculo que circula en el hilo es sencillo. Entre el 11 de noviembre y el 2 de enero hay unos
45 días sin contar los domingos; a 50 euros la jornada, 2.250 euros brutos. De ahí se restan dos meses de alojamiento (300 euros) y una estimación de comida para el mismo periodo (otros 300). Neto:
1.650 euros. Siempre que no llueva, porque los días de agua no se trabaja y la estancia se alarga, con lo que el alquiler y la comida siguen corriendo.
El desglose completo, partida a partida y con la advertencia de que el temporero come por su cuenta, cambia bastante según se mire el bruto o el neto. Es el tipo de cuenta que conviene tener delante antes de juzgar una oferta de temporada.
¿Está por encima del salario mínimo?
Por hora, el cálculo que circula ronda los
8 euros. Para un trabajo sin cualificación y en una zona con pocas alternativas, una parte del análisis lo considera aceptable:
no está tan mal para ser España, viene a resumir esa corriente. La otra mitad directamente lo sitúa por debajo de convenio. La horquilla va del
no está nada mal al
miserable, sin término medio.
En medio aparece la sospecha que recorre toda la conversación: que la jornada declarada de 6,25 horas se estire en la práctica hasta las 10. Sobre eso, el anuncio no dice nada, y quien lo defiende tampoco lo desmiente.
De los 50 euros al día a la peonada de 56 con alta
A lo largo de la conversación, las condiciones se actualizan. La peonada sube a
56 euros y cada jornada lleva aparejada un alta en la Seguridad Social, con unos
13 euros a cargo de la empresa por trabajador y día. Los fijos de la explotación pasan a 10 euros la hora. Quien ofrece el trabajo lo subraya: una inspección o un accidente sin cotizar acaba en un problema serio para las dos partes, y el alta es algo que, según se recuerda en el hilo, escasea en buena parte del sector.
El alojamiento: 150 euros por dormir donde se trabaja
Aquí se concentra el grueso del rechazo. Si se meten cuatro temporeros en la casa, el alquiler se iría a
600 euros al mes por un inmueble en un pueblo perdido de la campiña, una cifra que un participante considera fuera de mercado. Y con el riesgo añadido de no saber cuánta gente acabará metida en la misma vivienda.
La propuesta alternativa que se lanza es que el alojamiento sea gratuito, con un depósito para responder de posibles daños y devolverlo íntegro al final. No es un matiz menor: en jornales de 50 euros, el techo se come más del 13% del bruto diario.
Vibradora, vara y EPIs: lo que el anuncio no detalla
Sobre el terreno y los medios hay más preguntas que respuestas. Se pregunta si el olivar es de llano o de sierra —no es lo mismo un vareo suave que una peonada cuesta arriba—, qué maquinaria se pone a disposición (vibradora, lienzos, sopladora, tractor) y quién aporta el equipo de protección individual. La contestación es escueta:
las dos cosas, máquina y vara. También quedan sin cerrar la periodicidad del pago y la distancia real al núcleo urbano más cercano, que condiciona cualquier desplazamiento fuera de la jornada.
¿Por qué cuesta tanto encontrar temporeros para la aceituna?
Las experiencias de quienes han trabajado el olivo dibujan un sector con márgenes ajustados y condiciones muy dispares. Hay quien recuerda podas con ida y vuelta a una finca a 60 kilómetros, a gasto propio, sin sombra donde comer y con la herramienta puesta por el trabajador, todo sin contrato ni encargado a pie de tajo. Frente a eso, una oferta con alta, casa y transporte suena casi a lujo, y así lo defiende una corriente del análisis.
La otra corriente responde con el margen del agricultor: las peonadas suben, la aceituna se paga según mercado y luego se exige el aceite a precio de ganga en el supermercado. En medio queda un detalle: según apunta un participante,
35 peonadas abren la puerta al subsidio agrario, y eso convierte cada jornada de campaña en algo más que 50 euros para según qué trabajador.
El anuncio ha recibido de todo: cálculos, guasa, respuestas gruesas y alguna solicitud seria. Las cifras finales son estas: 56 euros por peonada, alta incluida, y el cálculo que circula deja alrededor de 1.650 euros netos en dos meses si el tiempo respeta. La discusión es si es poco o si es lo que hay.