Orlando Bloom a los 49: Legolas también envejece
La alfombra del Festival de Venecia tenía un invitado de excepción: Orlando Bloom, allí para presentar Bucking Fastard, la nueva película de Werner Herzog. Sobre la moqueta no se discutió el filme. Se discutió su cara. El actor británico, 49 años, famoso por Legolas en El Señor de los Anillos y Will Turner en Piratas del Caribe, volvió al centro del escrutinio público por un motivo que no tiene nada que ver con su oficio.
Qué se le reprocha de verdad a Orlando Bloom
Ninguna acusación formal, conviene aclararlo antes de seguir. El reproche es estético y ha viajado por redes con la misma velocidad con la que antes viajaba un tráiler. Las comparaciones se agolpan y son de lo más heterogéneo: que si ha dejado de parecerse al elfo y se parece más a un piloto de Fórmula 1, que si los británicos envejecen peor que nadie, que si el personaje que le queda es el de un aventurero de videojuego noventero. Un paso por la alfombra convertido en examen público del paso del tiempo.
La comparación con Katy Perry que lo envuelve todo
Al lado del juicio sobre él circula el simétrico sobre ella. Se sostiene que Katy Perry ha rejuvenecido mientras él envejecía, y ese desequilibrio se ha convertido en chiste recurrente con el que se cierra casi cualquier conversación sobre el tema. Con lo disponible no hay más que una percepción colectiva y una broma que se repite, sin dato clínico ni declaración de ninguno de los dos implicados al respecto.
El número que resume la broma
El cálculo que circula, ya en clave de hipérbole pura, lo condensa todo: ella rejuvenecida 143 años, él envejecido 1432. No mide nada. Mide, quizá, lo que cuesta aceptar que el tiempo pasa igual para el que disparó flechas en la Comarca que para el resto.