Lo primero: Estudiar y aprender cómo diferenciar una pieza verdadera de una falsa.
No es necesario ningún tipo de maquinaria sofisticada ni cara para poder comprobar la autenticidad de una onza o lingote de oro.
Tan solo es necesario:
- un calibre (pie de rey), unos 12-20 Eur.
- báscula de precisión 130 Eur.
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- Medidor de ultrasonidos, 133 Eur.
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Con este último dispositivo podrá comprobar que la pieza en cuestión es en toda su densidad del material seleccionado.
El oro posee una propagación del sonido de 3240 metros/segundo. (La plata 3600).
El wolframio/tungsteno 5350 m/s.
Ojo... el medidor de ultrasonidos mide piezas de un mínimo de 1mm. de grosor, por lo que no valdrá para comprobar piezas menores de ese grosor.
Es importante generarse un excel o apuntes en una libreta con las medidas (diámetro, grosor, peso) de cada pieza a adquirir. Eso ya es trabajo de investigación que debe hacer cada uno por su cuenta.
Fíjese en que con estos 3 dispositivos bien utilizados, que no llegan a 300 Eur. de inversión, usted prácticamente está blindado ante embelecos.
Es imposible falsificar onzas o lingotes que pasen las 3 pruebas seguidas (peso, dimensiones y ultrasonidos) y todo ello puede ser adquirido por el coste de un Soberano o una maquina detectora de billetes sencillita.
También está la prueba del peso específico, que se puede realizar con bastante aproximación sin necesidad de caras básculas profesionales.
Lo segundo: Si te importa mucho la privacidad a la hora de comprar, procura comprar a particulares, donde no tendrás problemas de limitación por pago en efectivo, ni te exigirán DNI, ni ostra...
También se puede comprar en tiendas sin aportar datos personales, pero solo si compras piezas de menos de 1000 Eur. y sólo si lo haces en persona, pago en mano. Para ello tendrás que apuntar a medias onzas, soberanos, cuartos de onza, etc...
De hacerlo en tienda, te entregarán una factura simplificada que te permitirá demostrar su compra legal en un futuro, aunque si compras a particular tampoco vas a tener muchos problemas a la hora de una posterior venta de dichas piezas.
Tercero: Se comprueba la autenticidad de todas las piezas, tanto las compradas a particulares, como a profesionales, con estas cosas uno no se puede fiar a ciegas de nadie.