El INE revisa el crecimiento al 2,6%: el consumo no cuadra
España crece y el INE lo certifica: revisión al alza del crecimiento del segundo trimestre de 2026, que se queda en el
2,6%. Nada que objetar a la cifra. El problema está en la letra pequeña, y aparece donde siempre. El consumo de los hogares llega corregido del
0,7% previsto en julio al
1,2%. Medio punto que sale de la nada.
Las revisiones del sector exterior no sorprenden a nadie: la balanza de pagos se afina con retraso y siempre mueve cifras. La inversión también admite explicaciones razonables. Lo que se resiste es el consumo, ese que debería notarse en la caja de cualquier comercio de barrio.
¿De dónde sale el medio punto de consumo que nadie explica?
No hay respuesta clara. Los más optimistas asumen que el mercado laboral sostiene el gasto. Los escépticos miran la masa monetaria y la deuda pública y no ven consumo, ven
maquillaje. Una corriente sostiene que se ha crecido muy por encima de la capacidad productiva real, financiado con dinero que aún no existe. El otro bando replica que la macro va de maravilla y que quien no lo ve arrastra un sesgo.
¿Cuánto del crecimiento viene de la deuda pública?
Es la pregunta incómoda, y el dato no la resuelve. La magnitud de la corrección de este segundo trimestre se considera inusual, y hay quien sostiene que el ajuste del consumo no tiene una explicación lógica. En juego no está solo la cifra trimestral, sino la credibilidad del organismo que la publica.
Con estas revisiones, lo lógico sería que el consumo acabara notándose en la calle. Si los próximos trimestres no lo confirman, la corrección tendrá que explicarse sola. Y de momento no lo hace.