El cuerpo de una mujer de 50 años, a examen permanente
¿Tiene buen cuerpo una mujer de 50 años? Basta plantear la pregunta con una fotografía delante para que varios comentarios saquen la libreta y puntúen. Varios comentarios responden que sí: consideran que el físico se aprueba. El problema no es el veredicto. Es el tribunal.
El juicio sobre el cuerpo en el hilo
A los 50 años, el cuerpo de la mujer retratada aparece en los mensajes como objeto de examen: se aprueba, se comenta y se le piden deberes de gimnasio. Es un juicio sobre una mujer concreta; el material no incluye una comparación con varones de la misma edad.
Faltan sentadillas: la exigencia del gimnasio
Aprobado no es sinónimo de conformidad. A la nota alta le siguen las notas al margen: que las piernas piden trabajo, que faltan sentadillas, que el tren inferior va corto. Es la versión de sobremesa del entrenador personal, con varios comentarios opinando sobre un cuerpo que no ven entrenar. También aparece, atribuido a un comentario, un mensaje que mezcla natalidad con una teoría no respaldada sobre las mujeres que pasan de los 30.
Al final, la pregunta de partida —buen cuerpo o no— acaba siendo lo de menos. Lo revelador es que, a estas alturas, a alguien le siga pareciendo una pregunta razonable.