Filosofía oscura en 80 páginas: autopublicar sin maquetar sale caro
¿Se puede vender un libro de aforismos existenciales con una portada que se hace en tres segundos de Photoshop? Un autor autopublicado lo ha intentado. Ha presentado en un foro de economía y actualidad su obra
El Archivo del Umbral, una colección de reflexiones sobre el nihilismo, el vacío y la muerte que, según explica, nace de sus diarios personales y se cierra con comentarios de citas de Nietzsche, Cioran, Eugene Thacker, Ligotti y Pessoa. El libro está disponible gratis con Kindle Unlimited y también en tapa dura. La acogida ha sido todo menos contemplativa.
Qué contiene el libro y cómo se presenta
El autor describe su obra como filosofía oscura, un término que reconoce que no es académico. La define como una filosofía viva y descarnada, opuesta a lo que considera la filosofía académica, que tacha de aburrida. En la parte final del volumen se reflexiona sobre citas de pensadores como los citados. El autor también comercializa en su perfil de Amazon traducciones de la esoterista Dion Fortune y de textos apócrifos y de Apocalipsis menores, algunos traducidos del griego porque, asegura, no existía versión al inglés.
El detalle material ha sido el primer frente de crítica. La edición impresa tiene
80 páginas. Las fotografías interiores, según el autor, eran originales en blanco y negro con buenos contrastes de luz y sombras, pero la impresión bajo demanda de Amazon las ha apagado. La portada, deliberadamente sin imágenes, imita el estilo de la editorial Materia Oscura. Un interviniente sostiene que con ese acabado se pueden fabricar cuatro libros en una tarde y forrarse. El autor responde que hay trabajo detrás y que para saberlo hay que leerlo.
¿Es un libro escrito por una inteligencia artificial?
La sospecha de que el texto procede de un modelo de lenguaje recorre buena parte de las respuestas. Un comentario atribuye al autor 13 años y un uso avanzado de ChatGPT. Otro afirma que el libro apesta a ChatGPT por todos lados. El autor lo niega: asegura que hay bastantes partes que sería imposible que una IA sacara directamente, cosas que jamás se le ocurrirían.
La discusión derivó hacia el valor mismo de la filosofía. Una intervención la define como repetir ideas vacías de autores con nombres extraños para subir la autoestima, y sostiene que convierte lo fácil en dificilísimo. El autor responde con ironía que también sirve para bajar la autoestima. La defensa más citada del pensamiento nihilista es la de un interviniente que recuerda que afirmar que nada tiene sentido es una proposición que se refuta a sí misma: si nada tuviera sentido, esa frase tampoco lo tendría. Y añade que las depresiones no las cura Nietzsche sino el psiquiatra.
El nihilismo como postureo y el aviso de Burbuja
El golpe más citado no va contra el libro, sino contra su autor. Un interviniente le advierte de que este foro es un ácido corrosivo y disolvente, capaz de corroer su propio nihilismo y de destruir a sus voceros sobrevenidos. Le sugiere que salga corriendo antes de encontrar aquí sentido a su existencia como vendedor de panfletillos. Llegado ese extremo, tendría que preguntarse si realmente es el nihilista que cree ser o si su efervescencia lastimera es mero postureo.
El autor ha respondido a todo con calma. Ha agradecido el piropo, ha restado importancia a la publicación de una fotografía suya sin permiso y ha insistido en que la lectura puede remover bastante. También ha invitado a filosofar por privado con quien comparta el gusto por el pesimismo. La promoción, de momento, ha funcionado: el libro es gratis para suscriptores de Kindle Unlimited. Lo que no ha conseguido es que nadie le discuta la maquetación.