Un oso muere al despeñarse en una ladera de Cangas del Narcea
El cadáver de un oso pardo apareció al pie de una zona escarpada y de difícil acceso conocida como la penona de Xalón, en el concejo asturiano de Cangas del Narcea. Lo localizaron agentes medioambientales del Principado, miembros de la Patrulla Oso y personal de la guardería de la zona de Fuentes del Narcea, que se desplazaron hasta el lugar con el apoyo de un dron tras un aviso ciudadano. Según las primeras observaciones, el animal pudo haberse precipitado de manera accidental por una ladera en un entorno húmedo y resbaladizo, posiblemente siguiendo un rastro durante el período de celo. La imagen del plantígrado cayendo por un cortado durante veinte o treinta metros se convirtió en el vídeo más comentado del día.
Qué se sabe de la caída del oso en la penona de Xalón
El hallazgo lo confirmó la Consejería de Medio Rural y Política Agraria. El cuerpo estaba en una zona de pendiente pronunciada, con terreno mojado, y las primeras hipótesis apuntan a una
caída accidental mientras el animal seguía un rastro en pleno período de celo. No hay indicios confirmados de envenenamiento ni de enfermedad neurológica, aunque varios mensajes piden analíticas para descartar que el oso hubiera ingerido alguna sustancia tóxica o sufriera algún daño que le hiciera perder el equilibrio y subir tan alto.
La escena, grabada y difundida, muestra al animal agotado antes de precipitarse. Esa imagen alimentó dos lecturas opuestas: la del accidente fortuito y la del animal enfermo o deshidratado que ya no podía sostenerse. Ninguna está cerrada.
El oso pardo y el conflicto que no se apaga
El suceso reabrió el pulso sobre la gestión de la fauna protegida en la cordillera. Una parte del análisis sostiene que los grandes depredadores se han reintroducido artificialmente en ecosistemas donde generan problemas y peligro para la población rural; otra recuerda que el oso pardo forma parte de la fauna cantábrica y que su recuperación es un objetivo declarado de conservación. La discusión derivó hacia la comparación con otros países y hacia el coste de convivir con la especie.
En ese contexto aparece una referencia judicial: el Tribunal Superior del Principado advirtió de la paradoja que supone que hasta ahora se haya indemnizado por los daños del oso al ganado, pero no por los causados a las personas. La justicia condenó a Asturias a indemnizar con
83.000 euros a una mujer de 75 años, Carmen Suárez, atacada el 30 de mayo de 2021 en las inmediaciones de Sonande, en Cangas del Narcea, cuando paseaba por la carretera y el plantígrado le propinó un zarpazo en la mandíbula.
Oso pardo: cuántos quedan y por qué preocupa cada muerte
La pérdida de un ejemplar se lee, en una parte de los mensajes, como un golpe a una población todavía frágil. «Cada vez quedan menos», resume una intervención, y otra pide que un oso debería morir de viejo. Frente a eso, hay quien responde con el argumento de la agresividad: los plantígrados son peligrosos cuando se cruzan con personas y algunos relatos de ataques son estremecedores. El cruce de ambas posiciones deja un dato incómodo: la especie se protege y a la vez se teme, y la administración no ha publicado conclusiones sobre las causas exactas de esta muerte.
La teoría conspirativa que circuló en la discusión
Junto a los análisis serios apareció una hipótesis sin ningún respaldo: que los grandes depredadores se introducen para hacer la naturaleza peligrosa y reducir la movilidad de la población hacia las ciudades. No hay prueba alguna de ese supuesto y conviene decirlo con claridad: es una especulación, no un hecho. El resto del intercambio se movió entre el humor negro, los chistes sobre la caída y la discusión sobre la responsabilidad administrativa.
El oso subió más de lo que debía. El resultado fue el mismo que el de cualquier animal que confía demasiado en sus patas en una ladera mojada. La diferencia es que este llevaba años siendo objeto de un pulso político que sigue sin resolverse: ni la administración ha explicado del todo la caída, ni el debate sobre la convivencia con la especie tiene visos de cerrarse.