¿Del clean eating al sebo? La nueva tendencia que divide al fitness
¿Cansado de las dietas de moda en el mundo del fitness? Una corriente cada vez más visible abandona el dogma de las proteínas limpias y los hidratos controlados para abrazar una alimentación rica en grasas, a veces con excesos. En un foro especializado, el debate ha estallado: hay quien critica que los influencers pasan de predicar el 'clean eating' a mostrar recetas con nocilla, aguacate y carnes grasas, mientras mantienen un discurso de pureza. Otros lo ven como una reacción lógica al agotamiento de las dietas restrictivas.
El fenómeno no es menor. La figura del 'mañaco' —un culturista que combina masa muscular con un bajo porcentaje graso— estaría mutando hacia hábitos que algunos califican de contradicción. Según las críticas, muchos presumen públicamente de dietas bajas en azúcar pero en privado consumen grandes cantidades de grasas saturadas. La sospecha de que el postureo manda más que la ciencia recorre el hilo.
Pero la polémica va más allá de la nutrición. Se señala que este cambio de patrón también arrastra un giro ideológico: algunos de estos perfiles abrazan símbolos religiosos, posiciones políticas concretas y aficiones como la caza. Lo que empezó como una discusión sobre macronutrientes deriva en un choque cultural.
Entre los comentarios más crudos, un usuario compara la evolución de las modas fitness con las de cualquier otra subcultura: "Cada época toca una cosa distinta, según los intereses de la élite criminal". Una afirmación que, aunque extrema, resume la fatiga de una parte de la comunidad ante el ruido mediático. La cuestión de fondo sigue abierta: ¿cuánto de lo que vemos en redes es real y cuánto es puesta en escena? Que cada cual juzgue —pero con los datos sobre la mesa, no con el estómago.