Eric Finch
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Pedro es el lobo
06/10/2026Ignacia De Pano-Vozpópuli
- Hay que plantarle cara con todo y no caer en ninguna de sus trampas
Nos lo estaba diciendo y no podíamos creerlo. Las sonrisas forzadísimas de Félix Bolaños y de Diego Rubio, el todopoderoso jefe de gabinete de Sánchez, de esas que no llegan a los ojos, nos pusieron sobre aviso de que esta vez era posible que el segundo retiro de Sánchez se saldara con el resultado que todos estábamos deseando pero no nos atrevíamos a esperar conociendo como conocemos al personaje. Pero en esta ocasión Sánchez nos dijo lo que queríamos oír. Que esta legislatura fallida, en la que ha sido incapaz de aprobar unos solos presupuestos generales del Estado, termina hoy.
Nos convoca el presidente a las urnas el domingo 29 de noviembre, y lo hace desperdiciando su última oportunidad de presentar ante la ciudadanía un perfil mínimamente institucional. Su discurso, trufado de esa insoportable grasa léxica que son los innecesarios plurales de género, fue a ratos un mitin y a ratos una amenaza. Convoca elecciones sin la menor autocrítica, y tras escucharle desgranar la presunta lista de sus éxitos al frente del Gobierno una se pregunta si no habremos confundido su capacidad de mentir mirando fijamente a las cámaras con esa supuesta habilidad estratégica casi sobrenatural que se le atribuye falsamente y que no consiste más que en ser capaz de hacer y decir lo que para una persona normal con cierta sarracena sería imposible.
Sánchez ha seguido cavando con sus palabras la fosa que él ha construido entre españoles, distinguiendo entre buenos, los que lo votan a él, y todos los demás, fascinados zombis de la ultraderecha. Confunde negociar con someterse a su voluntad, discrepar de sus políticas con ser antidemocrático. En su discurso no hay espacio para la gestión incivil de la Dana y los incendios o la no menos incivil gestión de las redes ferroviarias. Se olvida de Ceuta, invadida desde hace dos meses, o de la presión fiscal que no dejar respirar al contribuyente. Con el rostro ceniciento y un rictus que pide rehabilitación mandibular si quiere seguir comiendo sólido dentro de dos años, Sánchez se olvida de la corrupción que le llega hasta el cuello, con su secretario general del partido y su mano derecha en la cárcel, su hermano y su fiscal general condenados y su mujer a punto de sentarse en el banquillo.
Los negocios con Jovenlandia
Nada dice tampoco sobre sus cloacas tanteando a clanes narcos para silenciar a juezas incómodas, a lo fiscal Feynman, o el angustia insoportable de ver a su consejero y ex presidente Zapatero ahogándose entre joyas de mantenida de lujo y pasilleos con la narcodictadura venezolana. Se olvida también Sánchez de los traslados de malos etarras al País Vasco en vergonzantes viajes nocturnos por la geografía española y de su inmediata puesta en libertad en una revictimización insoportable y maligna de los asesinados y sus familias destrozadas para siempre. No se acuerda tampoco Sánchez de los policías que se juegan la vida en el Estrecho, y la pierden, por falta de medios, ni de los vaivenes en las relaciones con Jovenlandia que parecen responder, en su irracionalidad, más a intereses espúreos personales suyos que a los legítimos de la Nación.Nada de eso ha ansioso de su boca esta mañana. Pero estaba presente, mucho más presente aún, en sus silencios. El hedor de esta legislatura corrupta y fallida se extiende a todas las infraestructuras, que se están degradando a ojos vistas. Pareciera que nada que toca la mano de este hombre surgido de lo más lumpen de la sociedad pudiera soportar su contacto sin oxidarse, estropearse, destruirse. Al final, ni él mismo ha podido soportarlo. Ha pasado a ser un lastre para su organización, que no quiere recibir el castigo por persona interpuesta en las próximas elecciones locales y autonómicas.
Mejor no confiarse
Aunque las encuestas anuncian un abrumador éxito del centro derecha harían bien los partidos que lo componen en no confiarse. Sánchez no se irá mansamente. Acorralado y sin nada que perder, aprovechará el mes y medio que le queda en la Moncloa en formas que no podemos todavía ni imaginar. Hay que plantarle cara con todo y no caer en ninguna de sus trampas. Estas elecciones no son unas más, nos jugamos la continuación de nuestro sistema democrático y la necesaria regeneración de nuestras instituciones, que hacen agua roídas por el sanchismo. Hay que tener muy claro quién es el adversario y no confundirse en los ataques. España necesita desalojar ya a sus enemigos de la Moncloa.Hubo otras veces a lo largo de esta legislatura en que Sánchez nos hizo creer que iba a convocar elecciones para luego no hacerlo. Gritó muchas veces que venía el lobo.
