El Congreso pide la dimisión de Sánchez sin efecto vinculante
El Congreso de los Diputados ha aprobado una iniciativa que exige a Pedro Sánchez que se someta a una cuestión de confianza y presente su dimisión. La votación, impulsada por el Partido Popular y respaldada por VOX, Junts y UPN, suma una mayoría suficiente para retirar la confianza al presidente del Gobierno. Sin embargo, el resultado no es vinculante: Sánchez no está obligado a dimitir. La presidenta del Congreso, Francina Armengol, tramitó la votación tras haber tumbado días antes una moción de Junts en el mismo sentido, lo que ha sido interpretado por la oposición como un error de cálculo.
Junts y el PNV mueven ficha
Junts ha ido más allá de la simple petición de dimisión y ha propuesto que sea el propio Congreso el que elija a un nuevo presidente del Gobierno. La formación independentista sostiene que Sánchez debe abandonar la presidencia y permitir la elección de un nuevo jefe del Ejecutivo. En paralelo, el lehendakari ha abierto una brecha con Aitor Esteban para que el PNV fuerce ya la salida de Sánchez, según informaciones publicadas. ERC, Podemos y el resto de socios de investidura también han endurecido sus críticas por los casos que rodean al PSOE.
La risa de Sánchez y la reacción del PSOE
Tras conocerse el resultado, Sánchez fue visto riéndose en el hemiciclo. La escena ha sido calificada por columnistas como «la inquietante risa de Sánchez», y algunos análisis la describen como una máscara que esconde un temperamento peligroso. Fuentes periodísticas señalan que el PSOE mantuvo seis horas de reunión a puerta cerrada, donde se produjeron críticas por la corrupción y peticiones de adelantar elecciones. La votación, aunque no vinculante, ha sido interpretada como un golpe político severo.
El plan B del sanchismo
Según sostiene un participante del debate, el plan A de Sánchez es volver a ganar las elecciones gracias a los millones de votantes subsidiados y los nacionalizados. El plan B sería colonizar las instituciones y cualquier resorte del poder político, mediático y económico, manteniendo el estado maniatado. Solo se le resisten los tribunales ordinarios y una parte de la Guardia Civil. Algunos observadores consideran que España se encuentra ya en una dictadura sin que la ciudadanía se haya enterado.
El desgaste imparable
Afines a Sánchez ven «insostenible» llegar a 2027, según informaciones publicadas. El desgaste se refleja en columnas de opinión que describen a un hombre acabado, iracundo, que utiliza la carcajada como máscara. La corrupción, los casos que rodean al PSOE y la presión de los socios han convertido la legislatura en un teatro con dos imputados como compañía de viaje, según una columna de opinión. El futuro inmediato pasa por saber si Sánchez resistirá o si finalmente se verá forzado a convocar elecciones.
Datos clave
- El Congreso aprobó la petición de dimisión con los votos de PP, VOX, Junts y UPN.
- La votación no es vinculante.
- El PSOE se reunió seis horas a puerta cerrada.
- Afines a Sánchez ven «insostenible» llegar a 2027.