Sánchez nacionaliza en masa a cubanos: el voto que puede decidir las elecciones
Cerca de cinco millones de cubanos tienen orígenes españoles, según datos citados en el debate. Con la Ley de Memoria Democrática de 2022, el Gobierno de Pedro Sánchez ha abierto la puerta a que cientos de miles de descendientes de emigrantes españoles obtengan la nacionalidad. Pero la operación va más allá: denuncias de ampliación ilegal a bisnietos y tataranietos, multiplicación de cónsules en Cuba (de uno a cinco entre 2022 y 2023) y un sistema de voto por correo sin trazabilidad que, según los críticos, permitiría al PSOE fabricar votos a su favor en provincias clave.
La ley de nietos y sus extensiones irregulares
La Ley de Memoria Democrática, conocida como «ley de nietos», permite a los descendientes de exiliados durante la Guerra Civil y la dictadura solicitar la nacionalidad española. Sin embargo, artículos de Isabel Durán en El Debate han denunciado que el Ministerio de Justicia de Félix Bolaños estaría instruyendo a los consulados para aceptar solicitudes de bisnietos y tataranietos, algo no contemplado en la ley. La medida afecta especialmente a Cuba, donde la mayoría de la población tiene lazos históricos con España.
El refuerzo consular es otro indicio: hasta 2022 España tenía un solo cónsul en Cuba; desde 2023 son cinco diplomáticos de carrera y al menos tres honorarios. El objetivo declarado es agilizar los trámites, pero la oposición lo ve como una maquinaria de producción de nuevos votantes potenciales.
El sistema de voto por correo y CERA: la bolsa de votos sin control
El voto de los residentes en el extranjero (CERA) y el voto por correo son los canales señalados como vulnerables. En el debate se argumenta que el voto por correo carece de trazabilidad real: según algunas voces, el 100% de esos votos podrían ser manipulados sin control. Además, si los nuevos nacionalizados no eligen circunscripción, la ley asigna una por defecto, lo que permitiría al Gobierno dirigir votos a provincias pequeñas donde unos miles de papeletas deciden un escaño.
Un hito destacado es la comparación con Venezuela: Hugo Chávez nacionalizó a unos 200.000 colombianos antes del referéndum revocatorio de 2004, según un artículo de OKDIARIO citado en el debate. La estrategia sería calcada: crear una bolsa de votantes leales al Gobierno desde el exterior.
La respuesta de la oposición y los precedentes internacionales
PP y Vox han comenzado a moverse. Vox pidió a la Junta Electoral Central que limite el voto por correo de los españoles en el extranjero, pero la iniciativa ha recibido críticas incluso dentro del debate. Se menciona que Biden y Lula también hicieron maniobras similares sin consecuencias, y que el silencio de la derecha española es cómplice.
En el foro se plantea que el verdadero riesgo no es que los nuevos nacionalizados voten al PSOE (muchos cubanos son conservadores), sino que el partido utilice sus datos para votar por ellos, fraudulenta y masivamente. La falta de una investigación por parte de las Fuerzas de Seguridad del Estado sorprende a los analistas.
¿Hasta dónde puede llegar el pucherazo?
Con un potencial de entre tres y cuatro millones de nuevos votantes (según cálculos del debate), el margen para alterar resultados en provincias pequeñas y medianas es enorme. No obstante, queda la duda de si el sistema electoral aguantará una maniobra de esta magnitud sin que salten los frenos. La pregunta que queda en el aire es: ¿la oposición y las instituciones permitirán que se consume el mayor pucherazo de la democracia española?