Polémica por película sobre homosexuales en la Guerra Civil
¿Puede una producción cinematográfica sobre homosexuales en la Guerra Civil generar más indignación que una batalla épica? A juzgar por las reacciones, el próximo estreno de un filme autodenominado "el mayor fresco histórico queer jamás realizado" ha reabierto el debate sobre el uso de subvenciones y la representación del conflicto.
Una tradición de revisionismo
El cine español ha producido decenas de películas "costumbristas" sobre la guerra civil, pero escasean las épicas al estilo de "Doctor Zhivago" o "Cold Mountain". En su lugar, surgen obras como "La Trinchera Infinita" (2019), que incluía una escena homosexual entre repartidores de correos. Para algunos, esto evidencia una deriva hacia lo que llaman "wokismo" financiado con dinero público.
El pulso de las subvenciones
La crítica principal apunta al gasto de "cientos de millones de euros" en producciones que priorizan la diversidad sobre el rigor histórico o el entretenimiento bélico. Se argumenta que, mientras se subvencionan estos proyectos, no se ha hecho una gran superproducción sobre la guerra civil que compita con estándares internacionales.
Dos visiones enfrentadas
Por un lado, quienes defienden que el cine debe reflejar todas las realidades, incluidas las sexualidades disidentes en contextos históricos. Por otro, los que ven en estas películas un "fresco histórico deforme" que trivializa el conflicto y responde a una agenda ideológica. El desacuerdo no es menor cuando se trata de dinero de todos.
Quizá lo más revelador sea que, mientras el debate se encona, nadie pregunta si el público pagaría por ver una batalla del Ebro tan bien financiada como las que produce Hollywood. La respuesta, probablemente, incomoda a ambos bandos.