Pere Navarro y la baliza V16: el negocio que nadie se atreve a desmontar
Pere Navarro, director de la DGT, lo ha vuelto a repetir: la baliza V16 es "un acierto total", todo ventajas, y hasta vienen del extranjero a copiarla. Pero mientras él hace campaña, los conductores se preguntan quién se embolsa el dinero de su obligatoriedad prevista para 2026.
Las redes y los foros hierven con acusaciones de trato de favor empresarial. La empresa que fabrica las V16, Drace, ha visto multiplicar sus ingresos desde que la DGT la homologó como único dispositivo válido para señalizar emergencias en carretera. La pregunta que muchos se hacen es por qué una baliza que cuesta unos 30 euros y no mejora sustancialmente la seguridad de los triángulos tradicionales se ha convertido en obligatoria.
El relato oficial se tambalea
El argumento de la DGT es que la V16 es más segura porque evita que el conductor se baje del vehículo. Pero los críticos señalan que el problema no era el triángulo, sino la falta de uso de los chalecos reflectantes y la nula concienciación vial. Además, la baliza requiere una pila que caduca y un sistema de geolocalización que, según algunos, abre la puerta a una vigilancia masiva de los vehículos.
Lo que nadie explica es por qué, si es un éxito tan clamoroso, la DGT tuvo que aprobar una normativa que obliga a todos los conductores a comprarla, en lugar de dejar que el mercado decidiera. La sospecha de que se ha creado una burbuja regulatoria en beneficio de unos pocos no es nueva, pero el silencio de la administración solo la alimenta.
Cifras que no cuadran
Con el parque automovilístico español rozando los 30 millones de vehículos, el negocio potencial de la V16 supera los 900 millones de euros en ventas iniciales, sin contar recambios. Sin embargo, la DGT no ha publicado ningún estudio de coste-beneficio que justifique la medida. Mientras tanto, países como Francia o Italia ni siquiera la han adoptado, contradiciendo la afirmación de Navarro de que "vienen a copiarla".
El escepticismo ciudadano crece. "Ya terminará cayendo como están cayendo todos", se escucha entre los conductores, en alusión a otras medidas polémicas que la DGT tuvo que retirar por la presión social. La baliza V16, por ahora, sigue en las tiendas. Pero el ruido en torno a ella no para de crecer.