Un documental británico nombra el Imperio español
La paradoja tiene su gracia. Un documental de viajes sobre Andalucía, emitido en un canal británico y presentado por un ex político conservador del Reino Unido, habla sin complejos del
Imperio español, de su papel abriendo el Nuevo Mundo al resto de Europa y del esplendor de Cádiz y Sevilla cuando eran el centro del mundo. Quien abre la conversación lo resume con sorna: nunca había oído ese concepto en la televisión española. Ni en la EGB.
El material no es una tesis doctoral, es un documental de viajes sobre Andalucía donde se habla de comida, de flamenco y, de paso, de historia. Pero el contraste —lo que se dice fuera y lo que se calla dentro— es el verdadero objeto de la discusión. A partir de ahí se despliega un catálogo de hallazgos, monedas falsificadas y batallas mal contadas.
Qué dijo Michael Portillo en el documental de Channel 5
Michael Portillo es ex político conservador británico e hijo de un exiliado de la Guerra Civil española. En los últimos tiempos presenta series de viajes. La de Andalucía recorre lo típico y, en el tramo señalado, sitúa al Imperio español como el que abrió el comercio con el Nuevo Mundo a toda Europa, con
Cádiz y Sevilla como puertas de entrada de las riquezas que después se negociaban en el viejo continente. El espectador lo cuenta con incredulidad: escuchar eso a un inglés, en la televisión inglesa.
Hay quien añade otro detalle. En el último episodio el presentador enseña una casa suya en Carmona y a sus colegas de fiesta flamenca. La afinidad con lo hispano, se apunta, no le habría ayudado cuando se postuló para liderar a los conservadores británicos.
El Real de a 8 y el comercio con China
El Imperio español no fue solo militar y político; según se sostiene en el hilo, fue, sobre todo,
económico. La pieza que lo sostiene es el Real de a 8, la moneda que cruzaba el Pacífico desde Filipinas y que en China aceptaban como medio de pago.
El detalle que se rescata tiene miga. Un participante sostiene que los británicos dedican esfuerzos a falsificar esa moneda —célebres las copias de Birmingham— para sabotear un comercio que no controlaban. El hilo no aporta fuentes de esa acusación, pero encaja con el argumento de fondo: España fue durante tres siglos una potencia transoceánica, no un folclore con capa y espada.
Peral, Blasco de Garay y la ciencia que España no supo vender
Aquí la discusión se pone técnica. Se cita a Isaac Peral y su submarino: autopropulsado con batería eléctrica, con capacidad torpedera y con periscopio, estándares que no llegaron hasta bastante después. Antes hubo intentos de propulsión manual o por combustión, y se mencionan el Ictíneo II de Narcís Monturiol y el Plongeur francés como precedentes.
Más atrás se rescata a Blasco de Garay, descrito por la Real Academia de la Historia como hombre de ingenio que construyó una máquina «para hacer caminar las galeras y grandes embarcaciones, aun en tiempo de calma y sin velas».
Y una corrección que conviene apuntar, porque circula mucho: el wolframio y el tungsteno son
el mismo elemento, no dos descubrimientos distintos. La reivindicación científica española existe, pero conviene no inflarla.
¿Ganó Inglaterra en Trafalgar? La versión oficial frente al recuento
Es el punto más caliente. Una parte del hilo defiende el relato oficial, contundente: Inglaterra no perdió ningún navío frente a los
7 españoles y 6 franceses hundidos o capturados, y tras la batalla dominó los mares con puño de hierro al menos hasta la Segunda Guerra Mundial. Un combate, se subraya, sin ninguna trascendencia.
Frente a eso, otro participante sostiene que la historia oficial se apuntó un tanto por la cara: aparecieron restos en las costas andaluzas y cientos de náufragos, además de la muerte del almirante británico y de trece oficiales de alto rango. La lectura alternativa apunta a que la armada española no se reconstruyó por la invasión napoleónica y por la ayuda militar británica en la Península, más destructiva que la del propio Napoleón.
Lo que no se discute es la simbología. La plaza más importante de Inglaterra se llama Trafalgar Square y rinde homenaje a esa batalla contra el Imperio español.
Ciudades y patrimonio: la diferencia entre colonia y virreinato
La comparación con otros imperios vertebra el tramo final. Se distingue entre un imperio de tierra, con virreinatos y provincias, y un imperio de mar con colonias cuya única razón de ser es la explotación. El balance que un participante pone sobre la mesa: más de
50 patrimonios de la humanidad dejados en Iberoamérica y núcleos poblacionales con juzgado, ayuntamiento, casa de correos y catedral en lugares remotos.
Se añade un argumento geográfico. El gran hito de la expedición Magallanes-Elcano no fue una locura, sino una operación comercial planificada por cosmógrafos españoles que, según se defiende en el hilo, demostraron que todos los océanos están conectados. De ahí, se dice, parte del origen del dólar y hasta cierta manera moderna de pensar.
También se repasa lo que se perdió: la restauración del monasterio de Yuste y del Escorial, la invasión napoleónica y las desamortizaciones como grandes heridas del patrimonio español, según el relato del hilo.
Si tanto se sabía y tanto se hizo, ¿por qué quien abre el hilo no había oído nunca ese concepto, el del Imperio español, en la televisión española? La respuesta no está en los archivos.