Pertur, 50 años de silencio: el jefe de ETA que se esfumó sin dejar rastro
Medio siglo después, el caso de Pertur sigue sin resolverse. No es un desaparecido más del franquismo, sino un líder etarra al que sus propios compañeros, según la hipótesis más sólida, habrían ejecutado por discrepancias estratégicas. La paradoja: quien abogaba por la vía política por encima de las armas acabó devorado por la lógica armada.
Los pocos datos disponibles —la fecha de su desaparición, su cargo en ETA pm, la escisión posterior— proceden de filtraciones y crónicas como la publicada por NAIZ. La sospecha recurrente: fue asesinado por los comandos bereziak, el brazo más duro de la organización, por defender la prioridad de la lucha política sobre la militar. Ese cisma interno acabó partiendo ETA en dos: la pm (político-militar) y la m (militar). El resto es silencio administrativo, archivos cerrados y un reguero de ironías de salón. «Salió a por tabaco», se bromea. Pero el humor no oculta la pregunta: ¿dónde está el cuerpo? Y, sobre todo, ¿por qué ni el Estado ni la banda han aclarado nada en cinco décadas?
Con la publicación de nuevos documentos en medios como COPE, el caso vuelve a colear. Pero 50 años después, la verdad sobre Pertur sigue siendo un agujero negro. ¿Interesa realmente saber qué pasó?