Peter Thiel, Palantir y la vigilancia masiva bajo Trump
¿Qué une a Peter Thiel, JD Vance y el software que vigila a los ciudadanos antes de que cometan un delito? El debate arranca con una tesis incómoda: la conexión entre el multimillonario cofundador de Palantir y el hombre elegido como vicepresidente de Trump debería inquietar a cualquiera que valore la libertad y la privacidad. Durante el primer mandato de Trump, Palantir obtuvo contratos lucrativos con el ejército y la inteligencia, y la agenda de vigilancia pre-crimen recibió un impulso significativo. El fiscal general William Barr legalizó silenciosamente el pre-crimen mediante el programa DEEP, que permite al FBI vigilar a personas que no han cometido delito pero se están «movilizando hacia la violencia».
¿Qué es el programa DEEP y qué permite hacer?
El programa DEEP, según el planteamiento inicial, autoriza al Departamento de Justicia y al FBI a trabajar con «socios del sector privado» para vigilar a personas de interés que no han delinquido. La definición de «terrorista doméstico» se ha ampliado hasta abarcar a quienes se oponen a la extralimitación del gobierno y a cualquier forma de capitalismo. En paralelo, Barr presionó para establecer puertas traseras en aplicaciones cifradas y firmó un acuerdo con el Reino Unido para exigir datos de consumidores sin restricciones legales.
Carbyne911 y la vigilancia en las llamadas de emergencia
Una empresa vinculada a la inteligencia israelí, Carbyne911, se instaló en centros de llamadas de emergencia en todo Estados Unidos. Financiada por el Founders Fund de Thiel, también recibió fondos de Jeffrey Epstein y Leslie Wexner. Extrae datos de los teléfonos inteligentes de quienes llaman al 911 y los usa para predecir patrones futuros. El objetivo final: que los dispositivos inteligentes hagan llamadas de emergencia a las autoridades en lugar de seres humanos.
HARPA y el diagnóstico temprano de la violencia
La administración Trump consideró crear HARPA, una agencia inspirada en DARPA, para usar inteligencia artificial y aprendizaje automático en el diagnóstico temprano de la violencia neuropsiquiátrica. Habría costado 60 millones de dólares en cuatro años y usaría datos de redes sociales, Apple Watches, Fitbits, Amazon Echo y Google Home. Aunque no se creó entonces, Trump reaccionó «muy positivamente» a la propuesta, que finalmente vio la luz como ARPA-H bajo la administración Biden.
Thiel, Vance y la red de influencia
La relación entre Thiel y JD Vance va más allá de la política: Thiel fue uno de los primeros inversores en «Hillbilly Elegy», el libro que lanzó a Vance a la fama. Esa conexión, según el hilo, explica por qué Palantir gozó de un estatus privilegiado. Hay quien sostiene que Thiel es un actor clave del complejo militar-industrial y que su influencia se extiende a la elección de nombramientos clave en el Pentágono.
Al final, la pregunta no es si Thiel es peligroso, sino cuántos de los que hoy legislan sobre vigilancia han pasado antes por su cartera de inversiones.