Pharmamar: la lurbinectedina que promete cambiar el cáncer de pulmón
¿Estamos ante el punto de inflexión que los accionistas de Pharmamar llevan décadas esperando? La aprobación de la lurbinectedina en Estados Unidos y los trámites avanzados en Europa sugieren que sí. Pero el mercado, tozudo, sigue sin creérselo del todo.
A lo largo de 2025, la compañía entregó los dossiers a la FDA y a la EMA, y en otoño la agencia estadounidense incluyó la lurbinectedina en combinación con atezolizumab de Roche en las guías NCCN para el cáncer de pulmón microcítico. La aprobación formal de la FDA llegó poco después, abriendo la puerta a la primera línea de mantenimiento.
Las cifras que sostienen el rally
Las estimaciones más optimistas manejan unos ingresos de 615 millones de euros solo en Estados Unidos para la indicación en primera línea, con royalties del 25% para Pharmamar, y una facturación similar en Europa contando la venta directa y los acuerdos de licencia. La presentación corporativa de 2026 eleva el nicho de mercado del régimen Imforte a unos 600 millones de euros. Nada mal para una compañía que hasta hace poco vivía de las promesas.
El escepticismo de los que ya lo han visto antes
Pero hay quien no se deja impresionar. La empresa, heredera de Zeltia, lleva desde finales de los 90 prometiendo una molécula que lo cambia todo. En 2000 era un alga; ahora es una ascidia. El precio de la acción ha rondado niveles similares en 2008, 2021 y 2025. Para los críticos, esto no es una carrera de fondo, sino un péndulo que sube con las noticias y baja con los resultados.
La expansión global y las dudas de marketing
Mientras tanto, Pharmamar ha anunciado su desembarco en China, Japón, Emiratos Árabes y Reino Unido. Incluso ha celebrado su 40 aniversario con una campaña publicitaria en radio y televisión, algo que ha levantado sospechas: ¿por qué anunciar una empresa de oncología al gran público? La compañía lo justifica como una campaña institucional, pero el gesto ha alimentado las acusaciones de querer ‘pumpear’ la acción.
Al cierre de esta revisión, la acción se movía alrededor de los 84 euros, muy lejos de los 103 que tocó hace unos meses y de los 40 que algunos auguran. Los más optimistas ven una rampa de despegue; los escépticos, la misma noria de siempre. La molécula es real, el cáncer de pulmón microcítico es un objetivo serio y la aprobación está sobre la mesa. Que el mercado lo quiera ver es otra historia.