El pinchazo de Ferraz: cuatro personas y una azotea
La manifestación de apoyo a Pedro Sánchez en Ferraz pinchó, según las imágenes difundidas desde una azotea cercana, en las que se ven cuatro personas mayores bajo la lluvia. El acto, convocado para exaltar al presidente, había fletado autobuses desde toda España, según el mensaje que abrió la polémica. El resultado, a la vista de los asistentes, fue un ridículo que la televisión pública no habría enseñado, según la misma fuente. La cifra oficial de la Delegación de Gobierno, 12.000 personas, se queda muy lejos de los 190.000 afiliados que el PSOE dice tener.
El vídeo que lo cambió todo
El tuit de Javier Negre, grabado desde una azotea, se convirtió en el centro del debate. En él se ve la calle con muy poca gente, bajo la lluvia, y se afirma que la manifestación había pinchado a pesar de los autobuses fletados. La imagen dio la vuelta y se usó como prueba del fracaso. Pero pronto surgieron las dudas: varios mensajes señalan que el vídeo se grabó
antes de que comenzara el acto, a las 8 de la mañana, cuando aún no había llegado la gente. La delegación de gobierno habló de 12.000 asistentes, una cifra que, para muchos, sigue siendo un fracaso para un partido con esa militancia.
¿Cuánta gente fue realmente a Ferraz?
La discrepancia entre el vídeo y las cifras oficiales es el nudo del asunto. Hay quien sostiene que el vídeo es un bulo de la ultraderecha, grabado a propósito para exagerar el pinchazo, y que eso solo beneficia al relato victimista de Sánchez. Otros, en cambio, defienden que el pinchazo es real y que el vídeo, aunque sea anterior, refleja lo que fue una convocatoria floja. La organización habla de 12.000 personas; los críticos, de cuatro autobuses y seis aparcados en Debod. La verdad, como casi siempre, está en los matices: ni el éxito que venden ni el vacío absoluto que muestran.
El perfil del manifestante: jubilados y funcionarios
Los mensajes más repetidos describen a los asistentes como jubilados, amas de casa y funcionarios. Se habla de «cuatro personas», «cuatro borreguetes» y «marujas funcivagas». La burla es constante: se dice que no fueron ni los familiares, que temen que se les acabe el pienso, que van por el bocadillo de choped y la coca-cola. Es el retrato de una base social envejecida, la «gerontocracia» que, según algunos, sostiene al PSOE. La pregunta que flota es si ese perfil es representativo de algo más que un acto fallido.
Las consecuencias políticas: ¿al lunes no llega?
El título del hilo lo dice: «Al lunes no llega». La idea es que este pinchazo, unido a los casos de corrupción que salpican al entorno de Sánchez, puede ser el principio del fin. Se mencionan el caso Koldo, Begoña Gómez y el hermano del presidente. Algunos creen que la única forma de que Sánchez no siga es que las investigaciones sean fuego amigo o una maniobra del «deep state». Otros, más escépticos, recuerdan que a Sánchez le da igual la manifestación: tiene su plan y lo va a seguir. La corrupción, dicen, no desaparece porque se junten cuatro personas.
La guerra de los bulos y el daño a la causa
Uno de los argumentos más repetidos es que el vídeo de Negre hace más daño que bien. Al grabar antes de la hora, da munición a los medios afines al Gobierno para desacreditar la crítica. «No hace falta este esperpento para contar la verdad», dice un mensaje. La conclusión es que el pinchazo fue real, pero la manipulación del vídeo lo convierte en un ejemplo de bulo de la ultraderecha. El resultado: Sánchez puede llorar de nuevo como víctima y la manifestación queda como un episodio menor.
Al final, la pregunta no es si hubo cuatro o doce mil. La pregunta es si este tipo de actos sirven para algo más que para llenar titulares y alimentar el relato de unos y otros. ¿Al lunes no llega? El lunes, como siempre, llegará. Y Sánchez seguirá en Moncloa.