Un New IRA antiinmigrantes en España: de la noticia al símil inquietante
¿Tiene sentido preguntarse si en España puede nacer una organización armada que se dedique a hostigar a la población migrante? La pregunta no es retórica. Una información del Mail on Sunday atribuye al New IRA planes para expulsar a migrantes de Irlanda del Norte mediante una campaña de violencia. Los servicios de inteligencia británicos lo toman en serio. Y en la conversación pública española no tarda en colarse el símil incómodo: “como si ETA reapareciera y se dedicara a atacar a inmigrantes”.
Qué se sabe del New IRA
El New IRA es la formación sucesora del Real IRA, la escisión que nunca aceptó el proceso de paz. Según las filtraciones, este año habría sido especialmente activo en ataques contra la Policía norirlandesa: tiroteos cerca de Lurgan y un coche bomba en Dunmurry. El contexto inmediato lo marcan disturbios ocurridos en junio tras el apuñalamiento de un hombre, Stephen Ogilvie, presuntamente por Hadi Alodid, un solicitante de asilo sudanés de 30 años. La tensión ha llegado a tal extremo que, según las fuentes de inteligencia, el New IRA planea alimentarse de las quejas comunitarias para emprender acciones “contra los migrantes”. Hay una ironía que no escapa a nadie: unionistas y republicanos, enemigos históricos, comparten ahora recelos hacia la población migrante.
España, esa reserva de cabreo sin estructura
El paso de una noticia norirlandesa a una hipótesis española requiere atravesar dos obstáculos. El primero es histórico: aquí no existe una cultura de violencia política dirigida contra colectivos extranjeros; la que existió se orientó contra el Estado. El segundo es organizativo: una cosa es el enfado, que existe, y otra convertirlo en estructura armada. Hay quien sostiene que en Cataluña y el País Vasco ya hay grupos hostiles al Estado, pero de ahí a una guerrilla antiinmigración hay un abismo. La mayoría de las lecturas se inclinan por el escepticismo: el cabreo se queda de puertas para adentro. “No se atreven a hablar”, resume una de las posiciones más realistas.
Puede que el problema no sea la hipótesis de un IRA. El problema, si el malestar no encuentra cauce, es que alguien decida darle uno. Y entonces la pregunta dejará de ser teórica. De momento, el único IRA que prospera en España es el de las hemerotecas. A la pregunta de si puede surgir un IRA antiinmigrantes, la respuesta que circula con más sentido común es escueta: no. Pero ese “no” dicho bajito y de puertas para adentro es, precisamente, lo que convendría vigilar.