La policía de Ceuta, acusada de abandonar a la población
El malestar en Ceuta tiene una nueva vuelta de tuerca: se acusa a las fuerzas de seguridad de haber dejado de proteger a la población. La crítica circula al calor de una denuncia con acento mercenario: ¿a quién obedece realmente el policía que no acude cuando le necesitas? Porque mientras unos bocados en mal estado movilizan a la policía científica, el barrio desvalijado no encuentra efectivos.
Prioridades que no cuadran con la nómina
La comparación es tan simple como demoledora. Regalas un bocadillo en mal estado: movilizan a la científica. Se desvalija el barrio: no hay agentes. De ahí a hablar de «mercenarios» hay un paso, y el argumento apunta al bolsillo: el que paga los impuestos no sería el dueño de la nómina policial, sino quien firma los decretos. La «ingeniería electoral» cierra el círculo: un perro no vota, pero el recién llegado sí, y la protección se reparte según el censo que viene, no según el vecino que está.
Pandemia, DANA y pistolas en casa
El recuerdo de los aplausos a las ocho y de la DANA, cuando los agentes se retiraban al caer la noche, alimenta la sospecha de que la orden pesa más que la necesidad. Sobre la alternativa de defenderse, la respuesta es cruda: «al que tiene pistola de verdad no te la va a dejar a ti; te la va a apuntar a ti».
El malestar queda en el aire. No hay consenso sobre si es abandono deliberado o simple descoordinación, pero la confianza en la policía de Ceuta, esa que se paga con impuestos, no deja de erosionarse.