Un apunte:
Es curioso porque Carcasona, que es la mitad, de la mitad de Ávila, el señor Violet le Duc le colocó los penachos con pizarra. Material que no existe en esa zona de Occitania, pues es una ciudad encarada al Mediterráneo.
Al igual que hizo en Nôtre Dame con las torres o el pináculo.
Pero esta reflexión es debida, a que imaginemos en Ávila, donde sus torres, atalayas o almenas, se adornasen con pizarras zain. Probablemente daría el cante, o quizás nos acostumbraríamos a una restauración falsa, pero que con el paso de los años atraería más turismo y se normalizaría.
De todas formas, Ávila es mucho más impresionante y auténtica que la Carcasona de nuestros tiempos.