Gisbert: por qué el sistema mediático le ha abierto la puerta
¿Qué tiene Gisbert para que la televisión le abra hueco? El último cruce de acusaciones en torno a su figura apunta a una respuesta incómoda: el algoritmo no promueve a cualquiera, sino a quien encaja en el relato dominante. Da igual que venga de YouTube, de la geopolítica o del análisis económico: si sale en los medios generalistas, es porque algo útil ha dicho para el sistema.
Hay quien lo formula sin matices: todo youtuber que recibe cancha mediática o promoción del algoritmo es, por definición, alguien útil para apuntalar el discurso de fondo. En esa lista se mete a Roma Gallardo, al Coronel Panchito, a Desokupa o a Friker. La teoría de la cooptación, vamos: el sistema no te saca por caridad, te saca porque le sirves.
Controversia que vende, ¿o voz incómoda?
Otra lectura apunta al negocio puro: la polémica, el insulto y el bulo venden. Y las cadenas lo saben desde siempre. En el lado opuesto, una minoría sostiene que Gisbert dice cosas coherentes y ataca a los verdaderos enemigos de España, y que precisamente por eso no acaba de despegar en los canales generalistas: su alcance real sería menor que el de los grandes youtubers.
El detalle que enreda la conversación es el episodio de Iker Jiménez. Quien lo recuerda, lo describe como un momento de rodillas de barro, pero sin duda sirvió para que el nombre de Gisbert sonara más que en toda su carrera anterior. Casualidad o no, el efecto fue el mismo.
Entre tanto, aparecen acusaciones más gruesas: que estaría en nómina de servicios de inteligencia, que sería un propagandista prorruso, que cuestiona a la UE como un nuevo Reich. Cada una de esas etiquetas lo coloca en un nicho concreto de audiencia. Y eso, en la economía de la atención, también es un valor.
La conclusión no es elegante: haber salido en televisión no prueba que seas un agente del sistema, pero tampoco lo descarta. Y si el algoritmo te empuja, conviene preguntarse por qué, aunque nadie tenga respuesta.