Incendios en España: ¿más hectáreas quemadas o peor gestión forestal?
Pese a la percepción de que cada verano arde más monte, los datos de la última década mostraban una tendencia descendente en hectáreas quemadas hasta el año pasado, cuando se rompió la pauta. ¿Qué explica ese repunte? La respuesta enfrenta a quienes señalan el cambio climático y quienes apuntan a una gestión deficiente y a la intencionalidad.
Los datos: ¿hay más incendios?
La tendencia de largo plazo era clara: desde los máximos de los años 90, la superficie quemada venía reduciéndose. El año pasado fue excepcional y rompió esa línea. Pero no todos los incendios son iguales: lo que ardió en Almería era un espartal, un ecosistema adaptado al fuego que se regenera rápido. Quienes minimizan el problema recuerdan que no hay más incendios, sino más atención mediática.
El factor humano: piromanía e intereses económicos
Un dato incómodo: el 90% de los incendios en España son provocados. De ellos, aproximadamente un 20% se deben a piromanía o a intereses económicos. El resto responde a negligencias, quemas agrícolas o venganzas. Ante un pirómano con un mechero, la prevención tiene un límite. Pero el debate no se queda ahí: se cuestiona si la gestión forestal está a la altura.
Gestión vs. clima: la maraña burocrática
Hay quien sostiene que el verdadero problema es la falta de gestión: las leyes ambientales multan a juntas vecinales por limpiar caminos sin autorización, y un tercio de España no se toca, acumulando 60 millones de toneladas de maleza inflamable. Mientras tanto, la solución de moda pasa por subir impuestos y comer menos carne para enfriar el sol. La ironía no oculta el fondo: con una España que acumula combustible sin tocar y una intencionalidad que no se ataja, la pregunta incómoda sigue siendo si el problema es el clima o la falta de voluntad para gestionar el monte.