En el supuesto caso de que tengan padres, son estos quienes los mandan a la península para: 1) quitarse una boca que alimentar, 2) recibir futuras transferencias. Es parte de la costumbre desde hace décadas y un pilar de la economía de muchas familias. Los menores lo confirman si se les pregunta: son sus padres quienes les animan a venir, y si son traídos de vuelta probablemente se lleven una buena caricia.
De esta manera, os están vendiendo una solución imposible, Jovenlandia siempre pondrá pegas para que los menas sean devueltos.
"No, Jovenlandia no!"
El niño estaba solo y sin ningún adulto a su cargo; la intervención de varios testigos permitió evitar una devolución prohibida por la legislación española | Cadena SER
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