Millonarios y esposas corrientes: ¿amor o negocio?
La recurrente pregunta sobre por qué un millonario mediático se empareja con una mujer que no encaja en los cánones de belleza convencionales ha vuelto a la palestra. Las respuestas, como suele pasar, transitan entre el cinismo más descarnado y la sociología aplicada.
Uno de los datos que más se repiten es la brecha de edad: 31 años ella, 62 él. Una diferencia que para algunos explica la transacción: juventud a cambio de lujo. Otros apuntan a un sesgo cultural: los occidentales no siempre sabemos valorar la belleza asiática, y la mujer en cuestión, de origen chino, podría ser perfectamente atractiva según sus propios estándares.
Lo cierto es que no faltan ejemplos. Hombres de gran fortuna y poder que eligen parejas que a ojos del público resultan “corrientes”. Se citan casos como los de Zuckerberg, Risto Mejide o José Elías como muestra de que el dinero no necesariamente compra un rostro de portada, sino que a menudo busca otro tipo de contraprestaciones: juventud, fidelidad o simple compañía.
La discusión deja más preguntas que respuestas. ¿Es la fealdad un precio a pagar por la juventud? ¿O acaso el dinero cambia la percepción de lo que es deseable? Lo único seguro es que el mercado matrimonial de los ultrarricos sigue siendo un misterio para el resto.