Murciélagos en la persiana: ¿plaga o repelente natural de mosquitos?
El tambor de la persiana no es un hábitat que uno imagine para un mamífero volador. Pero ocurre: un vecino abre la ventana y descubre que comparte casa con una colonia de murciélagos que ha elegido el hueco de la persiana como refugio. La primera reacción es buscar el palo; la segunda, más sensata, es preguntar cómo echarlos sin cargarse a nadie.
Entre el palo y la luz LED
Existen dos corrientes a la hora de enfrentarse a la invasión. Una, la expulsiva: colocar una luz LED en el hueco, provocar humo indirecto o hacer ruido para que los inquilinos se marchen solos. La otra, la coexistencia: los murciélagos no dan problemas, se comen mosquitos y moscas de la zona y, de paso, regalan a las macetas de abajo un fertilizante de primera como el guano. Hay incluso quien envidia al que tiene nido y pide consejo para atraerlos a su casa de campo.
Guano y mitos: la cara B de tener bichos en casa
En medio de la discusión práctica, un apunte lingüístico: algunos insisten en llamarlos «murciégalos». La forma tiene tradición, pero no por ello el animal ve mejor o peor. Lo que no tiene discusión es que no son ciegos, como la leyenda urbana sigue repitiendo. Y el guano, lejos de ser un problema, es un abono que los jardineros pagarían por tener.
La moraleja práctica: antes de liarse a estacazos -una idea pésima, además de ilegal si se trata de especies protegidas- conviene probar los métodos caseros que no matan. Y si el guano no te importa, quizá lo mejor sea dejarles vivir. Los mosquitos, esos sí que se van.